Cambia lo superficial con el tiempo, y lo he visto, sobre todo cuando nos hacemos viejos y vemos que eso que deseábamos, sólo era temporal, finito, efímero. Cambia también lo profundo y es que, cuando somos pequeños esa profundidad es nuestra imaginación y que poco a poco es sustituido por la realidad colectiva y la imaginación se transforma a reflexión. Cambia el modo de pensar de todo, de todos, de uno mismo. Cambia todo en este mundo.
Cambia el clima con los años, y me doy cuenta de ello cuando en mis recuerdos veo un día nublado aunque hoy es soleado. Cambia el pasto su rebaño, y cómo no, si la vida es tan corta que a veces, sólo a veces la naturaleza es la única testigo de lo que pasa, muda y paciente contempla, apareciendo sólo cuando pareciera nos hemos olvidado de ella porque, quienes la conocían ya no están.
Cambia el más fino brillante, que son de materiales casi indestructibles, de colores sorprendentes, formadas de carbón y polvo como la mayoría que compartimos el entorno, Además de sorprendernos que cambie de mano en mano su brillo, y sigamos sabiendo que es un fino brillante, aunque ya no es el mismo. Cambia el nido el pajarillo, y cómo no, si ha tomado la forma de los más pequeños, mientras crecían antes de volar, ese nido no es reusable.
Cambia el sentir un amante, aquí hay que tener cuidado, no se refiere del todo a la infidelidad, sino a ese estado que muchos llaman enamoramiento, ese cuando somos novios, donde conocemos a la persona y que, cuando creemos haberla conocido, ya es alguien diferente y de nuevo a enamorarse.
Cambia el rumbo el caminante, aunque muchos sueñan con mantenerse en el mismo, da seguridad, certidumbre, comodidad, estatus, si vas adelante, piensas que es por importante, hasta que te encuentras con caminos nuevos y caes en desesperación y miedo por no saber cuál elegir, hasta que te das cuenta que uno nuevo has de caminar, de descubrir, de construir, aunque esto le cause daño.
Cambia el sol en su carrera, todo el tiempo nos da sorpresas, ese que queremos no camine, hasta que sentimos que quema. Agradecemos que su paso, sea clave para la vida, cuando sale todo cambia, lo contrario cuando la noche subsiste, y aun así buscamos, lo más parecido al sol, la luz, electricidad, que de noche nos deja despiertos, y aun con todo ello, cuando a su salida estamos, seguimos caminando, acelerando el siguiente cambio.
Cambia la planta y se viste, sólo en tiempos específicos, como si esperara la fiesta, esa donde la poesía, ya no es triste. Y cómo no, si el color es motivante, es de verde en la primavera. Algo así como cuando cambia el pelaje la fiera, por cierto, en esas mismas fechas, así como los insectos, los repites, la tierra. Cambia el cabello el anciano, si llegamos a esa edad, donde espero, pronto, cambiemos de nuevo en verles como sabios y no como carga, como en la actualidad.
Y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño...todo cambia.
Te dejo la canción que me invitó a reflexionar, y consecuencia de lo que pienso... ¿Tú qué piensas?
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