Por lo general a quien le gusta ir en el chisme en el camión soy yo, pero esta vez parece que quien paró oreja fue mi chaparrita quien bajó del camión muy molesta.
- Se pasa ese hijo de...
- ¡Espera! - Interrumpiéndola, aun era horario familiar.
- Es que qué no te diste cuenta. ¿Estuviste ciego? ¿No viste lo que pasó?
La verdad no sabía, pero contesté con la frase clásica que cualquier hombre puede contestar para salvar su matrimonio:
- No importa, ya pasó, ven dame un abracito, ven pa contentarte.
- De verás que a veces me sorprendes. ¿Cómo es posible que no te des cuenta de lo que pasó?
Tras un empujón, y tras el ser el héroe de mis huevos, porque con eso de que el cono está cada vez más caro, dejé que las cosas se calmaran.
Un par de horas después, mientras descansábamos de ir por el mandado, le pregunté:
- ¿Qué fue eso que te hizo de enojar hace rato?
- ¡Ya me vas a hacer de enojar otra vez! ¿Ves?
- Discúlpame, neta que no vi qué pasó.
- ¿En serio? Aceptas que a veces eres medio distraído.
- Sí, lo acepto, aunque...
- Aceptas que tu idiotés es a veces incalculable.
- Bueno, yo no lo llamaría así...
- Aceptas que tu incompetencia es...
- ¡Yá párale!
- Bueno, te voy a platicar. Lo que pasa es que en el camión, atrás de nosotros, viste que se subió una parejita.
- No los ví.
- Si cierto, que estás seguetas.
- ¡Ya! ¿No?
- Bueno, él chavito le iba diciendo: "Ya, dámelas, si pa cuándo."
- Bueno, a lo mejor eran las tarjetitas de esas caricaturas que pasan en la tele o la contraseña del face, el celular, qué sé yo.
- ¡Ajá! Y los reyes magos chuparon conmigo y Santa Claus hizo la cena.
- Por qué siempre hay que verlo con algo sexual.
- Cuando era chavito, pa qué buscabas a la chavita.
- La buscaba para quererla, decirle cosas bonitas, decirle lo bonita que era, abrazarla, besarla, hacele sentir que la quiero. llevarla a comer, llevarla a dar la vuelta, llevarla a...
- A la cama. ¿No?
- Pues, íjole...
- Cuando comenzamos, pa qué me querías...
- Si no mal recuerdo, comenzamos en la cama, en una fiesta, no te conocía, no me conocías.
- Bueno, pero, esa fiesta fue, bueno, pero es lo que buscan.
- Buscamos, ¿No?
- Bueno, pues sí.
- Y si ella sí quiere, si lo que le gustaba era el juego, quizá ella lo propuso antes y ahora juega a hacerse de rogar.
- Pero por qué en el camión. Podría ser algo más romántico. ¿No?
- A ver. ¿Qué pasa? Creo que esto no tiene nada que ver con esos chavitos. Hemos discutido mucho o eso me has dicho.
- Otra vez haciéndote menso.
- No me estoy haciendo menso, Bueno, a veces lo soy, pero me preocupa porque has estado poniendo ejemplos de este tipo desde hace unos meses. ¿Qué pasa?
- Nada.
- Otra vez lo mismo, no te pasa nada, pero sabes que sí. Es domingo, así que me quedaré.
- De repente muy responsable.
- Querías eso. ¿No?
- Sí, pero, es que, tengo miedo de que, bueno, es que siempre te molestas.
- Pero ya he cambiado un poco. Es cierto que antes me enojaba más que ahora, pues a ver, dime, si me molesta...
- No te vas a enojar verdad...
- Bueno, no sé...
- No vas a gritar...
- De verdad, no lo voy a hacer...
- Ni me vas a decir que soy tonta...
- ¿Te he dicho tonta?
- No quiero que te molestes, no quiero que me ignores, no quiero que me dejes a un lado, quiero que me veas como antes, quiero...
- Espera... espera,,,
- No quiero que sigamos en esta monotonía que me está matando, que me está ahogando. Quisiera que me reconquistes, quisiera que...
- Yo...
- Quisiera que me sienta querida como cuando somos novios.
Esto me puso la piel de gallina. Algo estaba pasando y lo estaba ignorando. Quizá no sea tan grave.
- Esto es grave. Creo necesitamos darnos un tiempo.
Esto sí es grave.