No logro entender el cambio que hay en todo momento, desde nuestros pensamientos, las acciones propias, y las situaciones a nuestro alrededor. Pareciera que hay algo que las cambiara para contra, y es difícil comprender que ello, o mucho de ello no depende de nosotros.
¿Qué tanta responsabilidad tenemos en cuanto a lo que nos pasa? ¿Por qué deseamos el arrepentimiento del otro a través de la culpa? ¿El "hubiera" es funcional para la resolución de los problemas? ¿Tenemos la capacidad de discriminar aquello en lo que tuvimos culpa, y más aun, la capacidad para solventar las consecuencias?
Lo significativo es la diferencia entre el sentirse responsable o no. Es impresionante ver la respuesta que se tiene ante situaciones similares, por ejemplo, un accidente, donde si son personas desconocidas, no pasamos de un comentario al aire o crítico sobre la situación, con juicios arbitrarios y creación de supuestos, sin importarnos las afectaciones secundarias y muy importantes para los más cercanos. Nos dedicamos en buscar quien fue el responsable, o el supuesto o presunto culpable, antes de saber el sentir de la o las familias afectadas,
¿Es necesario saber ello, es decir, el sentir de los más cercanos? ¿No se mal utilizaría vender el sufrimiento ajeno como lo hacen TELETON o asociaciones no gubernamentales para obtener fondos? ¿Qué tan responsables somos del sufrimiento del otro? ¿Es caridad o humanidad? ¿Hay realmente una sensibilización o todo lo contrario al exponer situaciones dolorosas? ¿Esto nos ayudará a ser más congruentes o alimentar la indiferencias que el sistema de por sí fomenta?
En realidad esto es difícil de determinar. Cada persona es un mundo diferente, y con ello la interacción que tenga con otras personas, lo que determinará la consecuencia de lo que decimos, y que a veces ignoramos que puede producir un cambio en el otro, sin necesidad de publicidad. Si no, veamos aquello a lo que llamamos "secreto a voces" aquello que influye en nuestras decisiones, en base a información informal, que tiene fichas dentro de este juego al que llamamos vida.
El sentirse culpable o no, responsable o no, dependerá de la capacidad que tengamos para aceptar aquello que esté en nuestras manos, sin idealizar supuestos; y sin evadir las acciones que estuvieron bajo nuestro control en su momento e ignoramos.
Todo en esta vida cambia, y mucho de ello depende de lo que hagamos o no. Por lo tanto se necesita de la colaboración directa o indirecta del otro para que las cosas sucedan. Si uno pretende que el otro cambie cuando queramos, perderemos el tiempo. Uno decide cuándo cambiar, porque se adaptará a lo que el contexto le ponga enfrente, que es un conjunto de acciones, no de una una persona, sino de todas las que interactuen con el sujeto a observar, y su cambio afectará a los otros irremediablemente. Así de cambiante es el cambio.
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