Recordar es una de la tareas que tengo todos los días de manera casi obligatoria. Sin embargo, es algo que tengo tan mal desarrollado que si hoy me preguntas si recuerdo algo, lo que responderé automáticamente es: "Ajám" o "Sí, no muy bien, pero recuerdo algo de ello" entre otras frases. Casi nunca te diré que no lo recuerdo porque de verdad, durante la charla, es casi seguro que lo recordaré.
Es difícil no recordar, y si le sumo el que me es complicado no mentir, lo único que me hace es recordar lo que a veces quisiera no recordar. Y no hablo de momentos bonitos, esos casi no los recuerdo porque han sido eclipsados por los más feos, los más obscuros, los malos.
Lo que no me puedo olvidar es de tu rostro, de tus palabras, de tus manos. Olvidar es la solución y quizá el tiempo permita lograrlo porque para entonces alguien más, quizá tú del presente, como un sueño que estará pronto en el pasado, me haga recordarte, pero diferente, distinta, pero igual de especial.
No mencionaré tu nombre, porque quizá sea vergonzoso para hoy, para después, el que sepan algunas personas que alguien como yo, te quiso, te quiere, te seguirá queriendo aunque tú no lo sientas, aunque no lo sepas, y si lees esto, no lo quieras saber.
Es complicado describir esto, porque el dejar abierta la invitación, puede ser y será seguramente frustrante al ver que no llegas, que nunca llegarás. Aun así el recuerdo, ese que llevo en mi mente que como tú, nunca será mio porque cada vez que me acuerdo de ti ese recuerdo se modifica, cambia, como seguramente lo has hecho, como seguramente será para conmigo, tan diferente que a pesar de la cercanía eso nos aleja cada vez más.
Buscarte es una opción, pero ya no quiero. Buscarte era una opción, pero en cuanto lo hacía, aunque sea en mi recuerdo, me dolía, me duele, pero el dolor hacía que me sintiera vivo, pero ya no quiero eso. Aun así, es mi pensamiento, mi sentimiento, mis deseos que no coincidieron ni coincidirán nunca, nunca como lo quiero hoy.
Espero que dentro de muchos años, muchos años después, aunque no tengamos vida, se pueda, aunque sea por sólo un segundo, ser ese recuerdo que a pesar de las lágrimas que te haya provocado, pueda, aunque sea por sólo ese instante, robarte lo que siempre quise y quizá sea, por lo menos hasta hoy algo imposible, robarte, aunque sea de esa comisura pequeña de tus labios, una sonrisa.
Mientras aquí estaré, recordando... recordándote.