En los últimos días me he dado cuenta que no me había enfermado de gripa desde hace muchos meses. Además, no me he vacunado nunca de Influenza. A pesar de que en el 2009 comenzó el brote en México durante el segundo tercio del año. Recuerdo que recomendaban uno se vacunara y con mayor insistencia a finales de ese mismo año, pero no lo hice. Eso me preocupa aunque no lo crean.
Me pregunté en estos días. ¿Será que es peligroso el no vacunarme? ¿Qué pasará si no me pongo la vacuna? ¿Por qué desde hace un año y unos meses no me enfermaba? Me hice más preguntas, pero no hace falta escribirlas, y la respuesta para todas ellas fue: Sigo vivo, eso ya es ganancia.
A veces no nos damos cuenta que en estos tiempos, el vivir, ya es ganancia. La plusvalía es tan subjetiva que poco a poco la referencia ya no es ni siquiera la tranquilidad, una buena salud, un sentimiento de justicia, de autorealización. Aun así, muchos siguen luchando por encontrarle, por conseguirle, por alcanzarle. Viviendo en un ideal y fuera de la realidad, algo parecido a lo que se siente con la gripa, sí, es una tontería lo que digo, sin embargo, si lo vemos detelladamente, con diferentes síntomas, las consecuencias son las mismas: Aislarse por un periodo de tiempo corto de la realidad para permitir que el cuerpo se recupere, sólo que en la actualidad, los antibióticos y analgésicos nos permiten seguir con la vida, disminuyendo los síntomas, disminuyendo el dolor al grado de no darse cuenta de que ha pasado la gripa y seguir con analgésicos para dejar de sentir y seguir viviendo, eso que se supone ya es ganancia.
¿Qué analgésicos tenemos en la vida para continuar? ¿Continuar para qué? ¿Continuar para quién? Los jóvenes de hace 60 años veían el para qué o para quién con incertidumbre ya que estaban viviendo la primera guerra mundial. La globalización no era como hoy en día, pero de forma indirecta afectaba positiva o negativamente, al punto de creer que durante las crisis, nacía más de una oportunidad para cambiar. Los jóvenes de hace 40 años venían saliendo de una segunda guerra mundial y los ideales tenían una gran fuerza. La información era lenta, lo suficiente para conocer y no sólo saber, y eso permitía a muchos actuar, aunque su vida dependiera de ello. Los jóvenes de hace 30 años se dieron cuenta que los ideales eran un mecanismo importante el cual tenían que aterrizar y se pensó que todo mejoraría con la educación, pero no se dieron cuenta que lo que defendían era un simple adiestramiento. Con los jóvenes de hace 20 años que hoy algunos ya son abuelos, se unieron a los jóvenes de hace 30 años para ser responsables y vivir hasta por los nietos, y algunos otros simplemente se fueron por lo fácil, y no discrimino clases sociales, aquí en cada nivel optaron por ir en el camino ético y otros por el corrupto. Los jóvenes que fuimos hace 10 años, veíamos cómo ese pensamiento era una mentira y tuvimos que aprender, como pudiéramos, a adaptarnos a la estructura que muchas veces era diferente a la tecnología que nos permitió darnos cuenta de muchas mentiras a la par que los jóvenes de hace 20 años y algunos de hace 30 años que hoy luchan por cambiar mucho de lo que creían. Los jóvenes de hoy no saben dónde están con tanta desinformación además se encuentran con una estructura a punto de caer, la cual saben deberían defender, quizá lo hagan a pesar de saber que eso pronto caerá, y es probable que nada cambie, porque a pesar de saber que no funciona, la comodidad es el motivante, aunque yo le llamo espejismo de la realidad, escuchándolos como todos unos grandes conservadores.
Aun así, todos tienen algo en común: Vivir por vivir, porque esa es la plusvalía, y los medios electrónicos llegan a distraernos de nuevo, y la estructura, esa que está a punto de colapsar, selecciona a unos cuantos para ser la zanahoria y sean el modelo a seguir, aunque la mayoría no tenga acceso a ello nunca. Y todas las generaciones al final, somos como las pulgas de un gran burro, que observamos que va tras una zanahoria rumbo a un barranco, pero no nos atrevemos a saltar por miedo a morir, eso que es contrario a vivir, eso que es la ganancia de hoy, vivir, la plusvalía.