Seguramente has roto
una piñata. ¿No? Si no la has roto es porque no eres Mexicano,
Español, Italiano o Chino. ¡Sí! ¿Pensabas que la piñata era
mexicana? ¡No! No importa, a los mexicanos nada nos importa. O ¿Sí?
Si te interesa, entonces has comenzado a leer la verdadera de la
verdadera historia que no era verdadera del origen de la piñata. ¿Te
enredaste? No te preocupes, es normal cuando nos enseñan a leer y no
comprender una lectura.
Una vez un niño, de
secundaria, fue a mi taller, y me dijo:
- Señor. ¿Puedo
hacerle una pregunta?
- La acabas de
hacer. - Le respondí.
- ¿Puedo?
- Llevas dos.
El niño parece que
no me entendió. Así que dejé de hacer lo que tenía en la mesa, me
le acerqué y le dije:
- Sí, dime tu
pregunta.
- En realidad son 5
pero no ha problema. ¿Verdad?
En ese momento me
daban ganas de gritar, pero recordé a mis maestros de secundaria, y
juré que nunca lo haría, jamás.
- ¿Verdad?
- ¡Ha! - Grité con
tal fuerza que los demás comercios de la calle corrieron a mi taller
para ver si estaba bien.
Después de calmar a
los vecinos, le dije al niño.
- Llevas tres
preguntas. Te quedan 2.
- ¿En serio?
- Sí.
- ¿Quiere que aun
le haga las otras preguntas?
En ese momento supe
que su mamá no tomaba ácido fólico durante el embarazo o su papá
lo ignoraba de chiquito. Pero era fin de año, estaba cerca la
navidad y era un niño, no podía ser tan cruel. Así que le dije:
- Está bien. Hazme
las preguntas que quieras.
- ¡Excelente! ¿Con
cuál quiere comenzar?
- La primera.
- ¡Excelente! ¿Qué
es una piñata? ¿De dónde viene?
- Espera…
- ¿Sabe qué
significan los picos? ¿Ha roto una piñata?
- Niño, espera…
- ¿Qué pasa si no
rompemos la piñata?
- Está bien, ya son
las 5 preguntas…
- y ¿Por qué tiene
tiritas colgando de los picos de la piñata?
El niño comenzaba a
desesperarme. Pero respiré. Y comencé a contestar.
- La piñata es una olla de barro cubierta de papeles de colores. Viene de China, aunque
antes pasó por Italia, España y de allí a México. Los picos
representan los pecados capitales que no te explicaré porque eres
muy pequeño y no creo que estés cometiendo alguno de ellos.
- ¿Quiere una
torta?
- No ya desayuné.
Gracias.
- Yo sí. Si quiere,
aun me quedan 4 tortas.
- Pero si ya
desayunaste, si comes mucho, te dolerá la panza.
- ¿Eso es malo?
- Sí, es un pecado
capital, se llama gula.
El niño me observó
espantado por un par de segundos con la boca entreabierta a punto de
dar una mordida a su torta de milaneza. Pero el susto duró unos
segundos más, hasta que en tres o cuatro mordidas la torta
desapareció. Era el demonio dentro de él. No había otra
explicación para describir al niño que, aunque flaco, comía y
comía. Seguí contestando.
- Sí, cuando era
niño y adolescente rompí muchas piñatas. Y si no se rompía, no
nos ganábamos los dulces y frutas que estaban dentro que simbolizan
las bendiciones o milagros que eliminan a los pecados capitales.
- ¡Eso lo acaba de
inventar!
- No.
- ¡La mentira es un
pecado capital!
- ¡Está bien!¡Sí!
¿Algo más?
- ¿Por qué las
tiritas que cuelgan de los conos de las piñatas?
- Es un secreto.
- ¿Me lo puede
decir?
- No porque la
última vez que se lo dije a alguien, no me creyó.
- Sí le creeré. Es
que es la única pregunta que me tocó, no importa si es cierta o no,
pero necesito saber ¿Para qué las tiritas que cuelgan de los conos
de las piñatas?
Le dije:
- No tiene gran
ciencia. Dicen que si escribes en esas tiritas, los deseos negativos
que le lanzaste a una persona, se destruyen y ya no suceden. Así que
durante el año, no le deseaba la gente nada a nadie, sino que a fin
de año, lo escribían en una de las tiritas y al romper la piñata,
sacaba su deseo malo de su cabeza y lo destruía, y se quedaba con
tranquilidad el resto del año, y así reinaba la paz.
El niño quedó
sorprendido. Con la boca entreabierta. Parecía que no lo podía
creer. O eso pensaba hasta que sacó otra torta y lo mordió.
- ¡Chamaco! ¡Ven!
¡Mira que si te alcanzo...!
- ¡No me desee nada
malo! ¡Escríbalo en la piñata!
Desde entonces, Don
Coyomani, en su taller, cuenta esa historia, el para qué las tiritas
cuelgan de los picos de las piñatas.
FIN