17 de diciembre de 2018

Las tiritas de las piñatas


Seguramente has roto una piñata. ¿No? Si no la has roto es porque no eres Mexicano, Español, Italiano o Chino. ¡Sí! ¿Pensabas que la piñata era mexicana? ¡No! No importa, a los mexicanos nada nos importa. O ¿Sí? Si te interesa, entonces has comenzado a leer la verdadera de la verdadera historia que no era verdadera del origen de la piñata. ¿Te enredaste? No te preocupes, es normal cuando nos enseñan a leer y no comprender una lectura.

Una vez un niño, de secundaria, fue a mi taller, y me dijo:

- Señor. ¿Puedo hacerle una pregunta?
- La acabas de hacer. - Le respondí.
- ¿Puedo?
- Llevas dos.

El niño parece que no me entendió. Así que dejé de hacer lo que tenía en la mesa, me le acerqué y le dije:

- Sí, dime tu pregunta.
- En realidad son 5 pero no ha problema. ¿Verdad?

En ese momento me daban ganas de gritar, pero recordé a mis maestros de secundaria, y juré que nunca lo haría, jamás.

- ¿Verdad?
- ¡Ha! - Grité con tal fuerza que los demás comercios de la calle corrieron a mi taller para ver si estaba bien.

Después de calmar a los vecinos, le dije al niño.

- Llevas tres preguntas. Te quedan 2.
- ¿En serio?
- Sí.
- ¿Quiere que aun le haga las otras preguntas?

En ese momento supe que su mamá no tomaba ácido fólico durante el embarazo o su papá lo ignoraba de chiquito. Pero era fin de año, estaba cerca la navidad y era un niño, no podía ser tan cruel. Así que le dije:

- Está bien. Hazme las preguntas que quieras.
- ¡Excelente! ¿Con cuál quiere comenzar?
- La primera.
- ¡Excelente! ¿Qué es una piñata? ¿De dónde viene?
- Espera…
- ¿Sabe qué significan los picos? ¿Ha roto una piñata?
- Niño, espera…
- ¿Qué pasa si no rompemos la piñata?
- Está bien, ya son las 5 preguntas…
- y ¿Por qué tiene tiritas colgando de los picos de la piñata?

El niño comenzaba a desesperarme. Pero respiré. Y comencé a contestar.
- La piñata es una olla de barro cubierta de papeles de colores. Viene de China, aunque antes pasó por Italia, España y de allí a México. Los picos representan los pecados capitales que no te explicaré porque eres muy pequeño y no creo que estés cometiendo alguno de ellos.
- ¿Quiere una torta?
- No ya desayuné. Gracias.
- Yo sí. Si quiere, aun me quedan 4 tortas.
- Pero si ya desayunaste, si comes mucho, te dolerá la panza.
- ¿Eso es malo?
- Sí, es un pecado capital, se llama gula.

El niño me observó espantado por un par de segundos con la boca entreabierta a punto de dar una mordida a su torta de milaneza. Pero el susto duró unos segundos más, hasta que en tres o cuatro mordidas la torta desapareció. Era el demonio dentro de él. No había otra explicación para describir al niño que, aunque flaco, comía y comía. Seguí contestando.

- Sí, cuando era niño y adolescente rompí muchas piñatas. Y si no se rompía, no nos ganábamos los dulces y frutas que estaban dentro que simbolizan las bendiciones o milagros que eliminan a los pecados capitales.
- ¡Eso lo acaba de inventar!
- No.
- ¡La mentira es un pecado capital!
- ¡Está bien!¡Sí! ¿Algo más?
- ¿Por qué las tiritas que cuelgan de los conos de las piñatas?
- Es un secreto.
- ¿Me lo puede decir?
- No porque la última vez que se lo dije a alguien, no me creyó.
- Sí le creeré. Es que es la única pregunta que me tocó, no importa si es cierta o no, pero necesito saber ¿Para qué las tiritas que cuelgan de los conos de las piñatas?

Le dije:

- No tiene gran ciencia. Dicen que si escribes en esas tiritas, los deseos negativos que le lanzaste a una persona, se destruyen y ya no suceden. Así que durante el año, no le deseaba la gente nada a nadie, sino que a fin de año, lo escribían en una de las tiritas y al romper la piñata, sacaba su deseo malo de su cabeza y lo destruía, y se quedaba con tranquilidad el resto del año, y así reinaba la paz.

El niño quedó sorprendido. Con la boca entreabierta. Parecía que no lo podía creer. O eso pensaba hasta que sacó otra torta y lo mordió.

- ¡Chamaco! ¡Ven! ¡Mira que si te alcanzo...!
- ¡No me desee nada malo! ¡Escríbalo en la piñata!

Desde entonces, Don Coyomani, en su taller, cuenta esa historia, el para qué las tiritas cuelgan de los picos de las piñatas.

FIN

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