En muchas ocasiones el ser testigo se ha satanizado o prostituido de tal forma que en ocasiones no se quiere ser ese testigo. Y vamos desde lo más cotidiano: Escuchar a una persona.
El ser testigo de una conversación entre dos personas o más, en muchas ocasiones es muy rico, sobre todo cuando estos están, sin estarlo, en aparente acuerdo. Sin embargo ese acuerdo es aparente si nos damos a la tarea de escuchar, un arte que de apoco de va perdiendo.
Testigo es aquel que escucha y observa algo, lo que sea y lo anterior fue sólo un ejemplo. Desgraciadamente el ser testigo se ha convertido en algo más interpretativo que descriptivo, más intensional que situacional, más testigo sin serlo, y serlo sin querer ser testigo.
Hace unos días iba pasando cerca del Mercado la Acocota. Creí que por las fechas se lanzaban cohetes, ya que era semana santa. Sin embargo, no fue así. Veo movimiento de los locatarios y después policías.
Esto puede ser cualquier operativo en cualquier parte. Sin embargo algo diferente pasó a lo que creí eran cohetes. Al asomarme hacia donde muchos locatarios corrieron, me tocó ver cómo lo policias detonaban armas de fuego.
Debería de haber consecuencias para este acto, sobre todo cuando se dispara al aire a sabiendas que es un área con muchos habitantes. También debería haber consecuencias para quienes tienen la facultad de informar, por menorizar y ni siquiera tomar en cuenta los hechos o hacerlo ver como algo aislado.
No estoy para acusar a nadie, la misma linea de tiempo hará su trabajo para armar un rompecabezas aparentemente interminable. No estoy para buscar culpables y mucho menos responsables porque no me toca y no creo que existan en ese ámbito. Lo que me preocupa es cómo el ser testigo puede ser peligroso por el sólo hecho de serlo.
Si regresamos a ser testigos de una conversación entre dos personas, hay una gran diferencia entre ser un testigo en peligro y otro no. La cercanía con los hechos. Desgraciadamente quien está más lejos, dice que lo que vió, lo que el gran teléfono descompuesto logra. Si el que está cerca se atreve a decir lo que escucha y observa que va más allá de lo que dijeron, por su cercanía, cae en peligro de ser callado, mientras los más lejanos, con sus suposiciones no son un peligro, no son una amenaza.
Creo que si cada uno de nosotros publicáramos lo que observamos y escuchamos de nuestro alrededor todos los días, si publicáramos lo que nos observamos y escuchamos a nosotros mismo, seríamos eso que creo y expuse al principio de este escrito: Responsables.
Es magia cuando nos escuchamos y nos observamos de esta manera.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.