Hace unos 5 años comencé a escribir una especie de autobiografía. La dejé de escribir, porque, cuando hablaba de miedo, en esa semana me daba un ataque de pánico; cuando hablaba de desamor, rompí con alguien; cuando hablaba de una persona que creí nunca vería del pasado, me escribía o llamaba; cuando escribí de la muerte de mis abuelos, al poco tiempo murió una tía abuela; cuando hablé de la vida, me entero que seré tío.
Desde entonces decidí no escribir más, me dio miedo saber que, lo que escribía, se relacionara con la causalidad de la vida, y entonces decidí hablar, así que intenté hacer una radio por internet, pero me di cuenta que, lo que decía, también tenía consecuencias, tantas que al hablar del gobierno en el 2014, recibí una llamada con una grabación tétrica, y en fechas patrias me asaltaron en un taxi. Decidí no hablar más, tanto que estaba a punto de renunciar al proyecto de Jazz en formato radio, pero en ese momento llegó un alma libre que me invitó a seguir, y le hicimos cambios al proyecto. Y gracias a eso que hicimos, muchas vidas se transformaron.
Cuatro meses antes, conocí a una persona que, desde que la vi, el primer pensamiento que pasó por mi mente fue: "Ya ví a quién voy a molestar". Fue difícil acercarme, pero fue, en ese momento, una persona que me permitió mostrarse conmigo como el gran ser humano que es, y me deslumbró. Con ella mi mente comenzó a reactivarse, a ser más ocurrente, la creatividad era casi por automático, y cómo no si era su senpai. Y finales de ese 2014 y 8 meses del 2015 los sufrí, pero fue una gran experiencia.
Aun no escribía ni hablaba libremente, el bloqueo se mantuvo y es que, la inspiración no iba acorde a lo que quería en esos momentos. Es donde aprendí a "No esperar" y fue donde me di cuenta que tenía mucho potencial, muchas facultades. Resumen: Comencé a creer en mí. Así comenzaba un proceso de soledad del que no me había dado permiso de iniciar. Cuando más feliz me sentía, un ser del pasado me contacta cuando creí jamás sabría nada de ella. No es por ser chismoso, pero le hice cada pendejada, que aun me sorprende sigamos en contacto, claro, no hablamos mucho, es casi nada, pero aun le tengo un gran afecto. En ese momento tuve una visita a un lugar que me daba paz como el Cerro de los remedios en Cholula acompañado de dos amigas. Todo parecía se acomodaba, así que decidí comenzar el trámite de titulación que postergué por un año, y no sé ustedes, pero mejor momento no podría existir, no podía dejarlo pasar.
Así llegamos al año que pintaba ser uno grandioso, interesante y frutífero año. Lo fue, pero el orgullo, el ego se apoderaron de mí, y no me retiré a tiempo de un lugar donde aprendí mucho pero donde también comencé a enferma. Me di cuenta de la mierda que pueden ser y hacer pocas personas, tanta que a veces el olor llega y me da asco; como también me encontré con personas extraordinarias que puedo presumir de ser almas que estarán en mi corazón para siempre. También fue el año donde tuve que aceptar el tratamiento Psiquiátrico que, pienso, me perjudico más de lo que me benefició. Aunque no me quedé con las ganas de decirle a los médicos cómo es que, con todos los síntomas que presentaba, trabajaba, tenía un proyecto de radio por internet y terminé una licenciatura; pensaban que simulaba los síntomas. Mi respuesta fue: He aguantado los síntomas "Con huevos". Nunca regresé.
Así llegamos al 2017. El fantasma llamado "miedos" llega y desde febrero no he salido de mi casa. El aislamiento se repite como aquel cuando tenía 19 años y fue hasta que tuve 23 que me decidí echarle "huevos" y me alcanzó para ser Licenciado, claro, aunque muchos no lo crean.
Durante el proceso viajé a lugares donde no podía llegar, conocí a personas, de todo, y sobre todo, conocí de nuevo lo que era vivir.
¿Para qué aislarme? Lo necesitaba. Fueron muchos años con la ansiedad. Muchas personas me ayudaron y fueron clave para seguir. Pero mi cuerpo fue el más perjudicado.
Hoy me reencuentro con mi blog y en sus páginas hay parte de mi historia de tres años a la fecha, y algunos, pocos por cierto, de hace cinco años. ¿Qué me quedaba hacer? No sé. Se supone que un blog es para escribir, y el nombre que le puse hace referencia a ello, escribir por escribir. Entonces. ¿Por qué no escribir? Porque tenía miedo.
Hoy, me dan ganas de escribir más, parece que el miedo a desaparecido. Tanto, que escribo de manera pública, lo que han sido esos años desde que decidí crear éste blog. Y lo hago porque sé que no habrá respuesta o retroalimentación, a menos que te guste cómo escribo, y quieras comentar, pero eso no ha sucedido y no creo que suceda. ¿Puedes romper esa regla?
Le estoy agarrando el gusto, y era algo que creí era imposible. El escribir, era, bueno es, y quiero que siga siendo un gusto. Aunque no les mentiré, me emocionó como niño cuando veo que alguien comenta, y me muero del miedo cuando leo las respuestas, pero así es como el querer escribir, ha regresado.
Es lo que pienso... en esta ocasión, la única quizá, no pregunte lo que piensas.
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