17 de octubre de 2017

¿Adiós a mi cédula?

En los últimos 20 años la palabra evaluación ha sido una constante. El saber cómo está el otro pareciera, y enfatizo, pareciera ya una obsesión constante. ¿Para qué evaluar? ¿Ello ha dado resultados positivos? ¿Cuáles son las consecuencias?

De entrada, adiós a las universidades, porque esas instituciones no tendrían un fin para existir. Además, los conocimientos que se tienen a nivel licenciatura, son los básicos necesarios para la creación del conocimiento y si éste se limita por lo solicitado en una evaluación, simplemente nos quedaremos en una ignorancia eterna.

La administración, con el afán de controlar todos los procesos, y de vender un discurso que de certidumbre basado en un doble discurso en el que se toma sólo lo positivo para exponer y no se pone sobre la mesa lo negativo, es un engaño común, recurrente y no se le ha puesto un alto. ¿Es necesaria tanta regulación? ¿La uniformidad es el camino del crecimiento humano? ¿Pagaremos justos por pecadores? ¿Para qué retroceder si a duras penas hemos dados arrastres con falta de oportunidades?

Es una tontería pensar que todos deberíamos saber lo mismo y que eso que se pide saber en una evaluación es lo básico necesario para ejercer. Si fuera así, estaríamos en un circulo, dando vueltas, y si alguien pretende hacer éste tipo de propuestas, probablemente su mente esté así de cerrada.

Es posible que la intensión sea "buena", porque muchos ejercen sin responsabilidad, sin ética. Pero hay ya las instancias correspondientes para sancionar a las personas que  cometan negligencia en lo que hagan o dejen de hacer, y darán cuentas por los errores, graves o no, pero con consecuencias de los actos individuales. Pero ¿Querer parar el problema de manera colectiva? ¿Emular lo que está haciendo la reforma educativa ahora en el ejercicio Laboral-Profesional? 

Contextualizo. Diputado del PANAL propone renovar Cédula Profesional cada 6 años.

Esto dará como resultado un aumento de la corrupción. Será un gran negocio para los que venderán, facilitarán, adiestrarán, administrarán, entre otras funciones; la cantidad de datos, y peor aun, la creciente falsificación de los documentos que, repito, harán el ambiente profesional altamente corruptible. ¿Quiénes vivirán las consecuencias? Quienes soliciten el servicio de un profesional.

La propuesta fue dada por el Diputado Ángel García Yáñez. Algunos medios mencionan que el grado de estudio del servidor público es de Preparatoria. Busqué su nombre, y en efecto, el dato es correcto. Pero pienso que eso no importa. Lo que importa es, que pasará de trascender esta iniciativa. ¿Quién nos garantiza que la evaluación será pertinente?

Las evaluaciones no funcionan, y mucho menos cuando éstas atentan contra la ciencia, contra la libertad de pensamiento, contra la libertad de transformación, creación y construcción del conocimiento. Espero sólo sea una propuesta que, superficialmente, es una idea válida, sólo que con objetivo errado. El problema no somos los profesionales, sino quienes nos controlan. ¿Quiénes son? Lo desconozco, pero ese exceso de control, hace que al final, el nivel de conocimiento del país sea limitado y la fuga de cerebros se de cada vez más y se mantengan los salarios bajos por nuestra supuesta incapacidad.

Me sentí como en cuentos donde se lanza el un zapato para desatorar el globo del árbol, y lo logra, pero el globo vuela y desaparece y el zapato rompe el vidreo de una ventana.

Es lo que pienso... ¿Tú qué piensas?

Te dejo la nota que inspiró mi reflexión y el link del representante legislativo.

http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/buena-o-mala-idea-proponen-renovar-cedula-profesional-cada-anos.html

http://sil.gobernacion.gob.mx/Librerias/pp_PerfilLegislador.php?Referencia=9219620

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