22 de octubre de 2017

Mi amigo Gastón N. Deudado

Algo que hacemos mucho los mexicanos, es gastar aunque no tengamos dinero, y aun teniendo dinero, lo utilizamos para pagar lo que se debe. Para los que me leen de otros países, a ese pago pendiente o deuda le llamamos "Droga". Así que si vienes a México y escuchas las siguientes dos frases, verás que se parecen pero no se refieren a lo mismo. Es como el albur, pero no hablaré de eso porque es casi una ciencia.

Las frases que puedes encontrarte, y suenan parecidas, son:

  • Estoy bien drogado.
  • Estoy bien endrogado.

La primera es un sujeto que abusó de sustancias alucinógenas.

La segunda es un sujeto que abusó de la confianza de los más cercanos y se confió en el ingreso de su trabajo, para gastar lo que no tiene, probablemente nunca tendrá; y para salir del problema pide un crédito el cuál pagará con otro crédito, a menos que lo cachen en la lista negra del buró de crédito.

¿Qué pasa si debes y no tienes con qué pagar? ¿Es descaro seguir gastando sabiendo que no tienes dinero? ¿Importa más la imagen que las palabras de los que te piden cuentas? Esto es muy complejo, pero veremos cómo es que las dos frases anteriores no tienen mucha diferencia después de todo.

Para poder ver las similitudes, tenemos que preguntarnos. ¿De dónde vienen los ingresos? Cuando somos independientes económicamente, sabemos que con el sueldo Mexicano que es al equivalente al 10% de la media en países en vías de desarrollo y petroleros, no alcanza para nada, pero sabemos que si gastamos en cosas innecesarias, al no tener para un casa o de a perdida un terreno, tenemos que rentar. 

A parte la comida sana está carísima y la que mata lentamente está muy económica, así que, a pesar de estar agonizando para no ir al médico porque para hacerlo necesitas hacer un trámite que casualmente coincide con tus horas laborales, y ni mencionamos que, aunque tengas atención médica como la del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o  Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), entre otros, no pasen de tratamientos básicos con medicamentos genéricos que bien podrías obtener en una farmacia que menciona ser lo mismo pero más barato, y que te mandaron lo mismo que la vez anterior y ocupas esas cápsulas o comprimidos para economizar.

Ya si ni para eso alcanza, recurres a la medicina tradicional que, en algunos casos mejora los síntomas pero no te dicen qué tienes, y no importa, porque de todos modos en las clínicas u hospitales no te hacen el estudio porque no lo tienen y te mandan a uno privado donde casualmente trabaja ese mismo médico y cobran muchísimo y si es de emergencia te endeudas y no sabes de dónde sacar dinero porque ya no sabes ni qué hacer, pero consigues dinero con tandas, con créditos, vendiendo lo poco que se pueda y sabes que nunca recuperarás pero lo importante es que el enfermo esté bien, muchas veces los hijos, porque las BECAS son pocas y las gastaste en enseñarle a tus retoños a endeudarse, endrogarse; o en el caso de los padres, las AFORES no quieren dar el dinero que no es suyo pero administran, y terminas, para no caer en ataques de pánico o en depresión profunda, animándote diciendo: "Ya Dios proveerá".

Cuando somos dependientes, pedimos dinero, si no, amenazamos, nos lo dan y seguimos endrogándonos, al punto de hacer ésta práctica un vicio poniendo de pretexto que lo que se compra, la droga, la necesita y confía que hay alguien que le dará ese dinero, si no, se lo quita con una invitación amablemente violenta y voluntariamente a fuerza.

Cuando se le piden cuentas desaparece, o da explicaciones incoherentes, y después, como las telenovelas nos han enseñado, la manipulación, la amenaza, la culpa salen para que el otro siga dando dinero, y el círculo vicioso se perpetúa.

¿Qué pasa si endrogado o drogado sabe que tiene hermanos sin casa, con hambre, con deudas de un crédito cuyo dinero fue donado y debería llegar íntegro, y sabes que les pedirás más dinero para tus libros, papelería, muebles, cable, internet, la renta, en fin para seguir endrogado, y que te va a salir en más 43 millones de pesos al mes? No sé, pero la congruencia no existe, eso que hace falta para terminar con la corrupción.

Es lo que pienso... ¿Tú qué piensas?

Te dejo la noticia que me motivó ha escribir la anterior reflexión. 

http://www.jornada.unam.mx/2017/10/21/sociedad/030n1soc

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