4 de octubre de 2017

Los videojuegos vs smart objects

Una de las herramientas tecnológicas que más me han llamado la atención, han sido las consolas de videojuego. ¿Soy un gamer? ¿Cuántas consolas he tenido en mi vida? ¿Qué tanto sé de Videojuegos? ¿Soy un consumidor de Videojuegos? No, una, casi nada y no tengo el presupuesto para ello.

Los videojuegos son, a mi parecer, los responsables de que hoy, las computadoras tengan una interfaz gráfica que permita a quien las utiliza, les sea fácil su uso. ¿Por qué? Por la utilización de imágenes, que no son más que la unión de espacios llenos y vacíos de luz, que llamaremos por practicidad, puntos.

Recuerdo haber jugado Pong, con una máquina que tenía sólo un botón de encendido y apagado; un botón para seleccionar uno o dos jugadores; y dos potensiómetros, como el que se usa para subir o bajar el volumen o intensidad de sonido en un minicomponente, que permitía subir o bajar una barra para impactar y dar dirección a un punto que simulaba la pelota.

El Atari 2600 fue otro que jugué hasta el cansacio, ya que tenía integrado varios juegos. A veces sospecho que no era una consola oficial pero aun funciona, no importa, muchos de sus juegos aun siguen vivos, lo único que le falta son los controles. Si alguien pudiera pasar el dato para saber dónde adquirirlos, podría hacer pronto videogames en video de esa consola.

Siempre quise tener un NES, pero nunca lo tuve. Ni se diga un SNES, eran muy caros y para mis padres no les era posible comprarlo. ¿Eso provocó un trauma en mí? No lo sé, se lo tendría que preguntar a un Psicólogo, pero nunca los tuve, pero mis primos, en navidad, lo prestaban. Quizá no fui lo suficientemente inteligente para solicitarlo porque recuerdo que pasaba horas jugando y eso pudo ser la causa, más que la económica, por la que no me lo compraron: Parecía ser adictivo.

¿Son adictivos los videojuegos? ¿Son nocivos para la salud los videojuegos? ¿Qué problemas causan los videojuegos en los niños? Esas preguntas en pleno 2017 son absurdas, aunque no falta quien ponga este tema en medio de la mesa para ser debatido. Sin embargo, esta pregunta se ha transformado con sus primos hermanos: Los Smart Phone.

Los Smart Phone son lo más parecido a los videojuegos, sobretodo aquellos que incursionaron en su portabilidad, en específico en GameBoy. Los juegos portables fueron muy populares porque podían acompañarte a cualquier lado, como ahora los Smart Phone; podías utilizarlos siempre y cuando compraras los juegos en diferentes modalidades: Disco, cartucho, algo parecido a los smart phone con las aplicaciones. Y el modelo no es muy distinto: La simulación. 

¿Hoy se critica el uso de los smart phone como lo fue con los videojuegos? Sí, incluso se recomienda no darles a los niños estos aparatos hasta una edad tardía, a menos que tenga un objetivo educativo. Sí, eso lo hace aburrido, pero es un gran pretexto que me hubiera gustado existiese cuando los videojuegos, pasaría horas aprendiendo allí, y no es que no existieran, sí había, pero no eran del todo populares.

Las calculadoras eran prohibidas en la escuela, hoy son aceptadas; los videojuegos portables eran prohibidos en la escuela, hoy las tabletas o computadores son aceptadas; el internet era prohibido por sólo copiar y pegar, hoy es una herramienta necesaria. ¿Qué motiva la prohibición o el acceso a una herramienta? Los que hemos vivido este proceso, frustrante algunas veces por cierto, nos es extraño y chistoso, y tranquilizante porque los maestros, algunos de la misma edad que los papás, los usan como herramientas educativas. ¿Será que le hemos ganado a los adultos del pasado? No creo, porque muchos de esos maestros aun hoy siguen trabajando y las opiniones son divididas pero por recomendación, por no decir obligación, el aprender el uso de las nuevas tecnologías, pareciera la venganza que toda persona soñaba vivir: Ver sufrir a los maestros como ellos nos hicieron sufrir cuando éramos sus alumnos.

Videojuegos o los objetos inteligentes que van desde un móvil hasta una lavadora, refrigerador, baño, cama, y más cosas, provienen de un mismo sitio: Las computadoras. Cuando supe que las primeras computadores eran lo que hoy conocemos como calculadoras, y esas eran prohibidas en la escuela, me sorprende cómo las cosas han cambiado desde su distribución masiva. Sin embargo, la discusión se refrenda y eso nos distrae de lo más importante: Conocer el uso, desarrollo y modificación de éstas herramientas; y lo más importante: Conocer las consecuencias de su uso.

Hoy veo a muchos papás sentirse orgullosos de ver a niños pequeños usar lo que, a nuestra edad, a veces no sabemos hacer. En realidad, el teléfono es diseñado para ser usado por cualquier persona, cualquiera, en serio, cualquiera. Por lo tanto, no debería sorprendernos. ¿Por qué lo hacemos? Porque recordamos que, quienes vivimos esos cambios, aun nos preguntábamos ¿Cómo funciona? Hoy lamentablemente los pequeños nos dicen: ¡Así funciona! Y les tengo una mala noticia: Es un engaño.

Quienes hemos sido testigos de esos cambios, sabemos que no es así, y para no contradecir al niño porque pensamos que le haremos daño, le decimos que sí. Además sumemos nuestra ignorancia. ¿Te acuerdas que ofendíamos a los maestros porque los tachábamos de ignorantes de los nuevos aparatos? Sí señoras y señores, hoy somos ignorantes como los adultos de antes. ¿Por qué? Por la misma razón razón que hace años: Pensamos que ese conocimiento es específico y dejamos de investigar. ¿Para qué? Te daré la respuesta: Para confrontar a tu hijo, darle una visión diferente de estos aparatos para que implícitamente les sembremos la idea de que ellos pueden crear algo igual o mejor, y no solo usarlo repetidamente, así cambiamos el paradigma del vicio por estos aparatos, por su software.

¿Cómo me di cuenta? ¿En qué libro viene? No, lo aprendí de un amigo: Marco Aurelio Gutiérrez "El Mago de la caja de cartón". Un día me dijo: "En el momento que supe que podía diseñar y programar un video juego, los dejé de jugar". Así es como me di cuenta que la dependencia se puede limitar.

Así que papás, cuidadores, maestros, adultos, a leer más. No para ser un programador, pero saber del proceso hará que los más chavos pasen de ser consumidores, a creadores.

Es lo que pienso... ¿Tú qué piensas? Espero tu comentario.

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