Hoy resuena la noticia desde Morelos un hecho que indudablemente hace referencia a Puebla. La autopista en Morelos que llamaron "Paso Express" me llama la atención porque presumen el cemento hidráulico como se hizo hace algún tiempo en Puebla y que muchos sufrimos el cierre de avenidas importantes provocando por meses estrés para llegar al trabajo, la escuela, hospital o sitio recreativo; y a veces mucho peor era regresar a casa al dar vuelta como laberintos para descansar unos minutos antes de regresar al juego.
Lo que pasa allá provocó la muerte de dos personas, pero nadie se quiere hacer responsables. Costó más de 2,000 millones de pesos, una cantidad altísima y se conocen, tras éste hecho, el mal trabajo por parte de la constructora. Hasta el momento, salen recomendaciones que fueron ignoradas por los responsables, y los responsables, como casi siempre en éste país, desaparecen por arte de magia.
Algunas cosas han sucedido en Puebla con éste tipo de material que casualmente llegó a muchas partes del país, como el gran descubrimiento en materiales de construcción de vialidades, el cemento hidráulico, que muchos comenzaron a cambiar el material en sus principales avenidas y aquí no fue excepción.
Se supone que éste material duraría por lo menos 30 años, no llevamos ni 5 y en algunos puntos el material comienza a mostrar debilidad, poca resistencia al uso cotidiano de los conductores mexicanos. Sin añadir que, como es costumbre, primero se pavimenta, y después de vuelve a abrir o ranurar para instalar servicios que, deberían de haber instalado antes del echar el cemento.
¿Cuántas obras en las últimas décadas han sido sobrevaloradas y mal hechas? ¿Se justificará al tiempo y la naturaleza para evitar responsabilidades? No sé, pero en la escuela o en el trabajo, a pesar de la lluvia, viento o temblores, a muchos los corren por llegar tarde o no entregar el trabajo.
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