Años en la ciudad de Puebla, donde tengo viviendo toda la vida, no había escuchado que se utilizaran armas de fuego en asaltos al transporte público como ha sucedido en los últimos meses. ¿La pregunta? No sé si haya pregunta. Aquí las preguntas sobran porque nada justificaría esa acción.
Lo vemos en acciones de control por parte de algunos estados, utilizando la fuerza pública hacia los ciudadanos. En algunas ocasiones hasta los militares son partícipes. Esas acciones violentas represivas son, desgraciadamente cotidianas, gracias a que más y más personas buscan se hagan válidos sus derechos por la poca eficiencia en los procedimientos formales.
Ahora, esto es pan de todos los días en varias partes del mundo. En algunos países varían las formas pero el fin es muy similar. Ahora, algo que se presenta en este tipo de manifestaciones, son actos violentos por personas ajenas a los movimientos. Algunos, y se ha documentado en redes sociales, son personas infiltradas con el objetivo de modificar la atención y los objetivos de la manifestación, para dividir, para dispersar.
Algo así pasa con los asaltantes, quizá sin saberlo, cumplen esa función: dividir y dispersar.
La falta de empleo, la no inversión en apoyo a los negocios pequeños para hacerlos rentables, ha desencadenado buscar dinero de donde se pueda. Además, las acciones de justicia cada vez son más débiles y burocráticas. En esta época de lo fácil, a la mano, ha desvirtuado la percepción de las cosas y los límites se han modificado y la violencia crece más y más, sin plena conciencia de que el enemigo no está entre nosotros.
Espero no se convierta en algo común hablar de disparos; o ya no hacerlo a causa de los mismos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.