28 de julio de 2017

Espera

Desde que entré a la secundaria, y comencé a aprender como poner un foco, hasta el día de hoy que sé hacer algunas cosas que por necesidad tuve que aprender por utilizar esa frase de "Sí, yo veo cómo le hago" que no cobraba porque en ese entonces por hacerlo, las personas que me encontraba eran muy agradecidas, y me invitaban el desayuno, el pasaje, la comida, o compraban algo para quitar la sed, quitar la preocupación de una materia, quitarme el sueño.

Sin embargo, conforme pasaron los años, se me hizo hábito el no cobrar por lo que hacía. Lo hacía sin esperar nada, o bueno, eso es lo que decía, pero al final del día me molestaba por no recibir a veces ni las gracias, pero, bueno, me consolaba con aquello nuevo que había aprendido a hacer.

Cualquiera diría: "Lo utilizaste para cobrar después, como debe de ser" y no, seguía sin cobrar. Así pasó hasta que entré a la universidad, donde intenté cobrar y las personas parecían ofenderse.

Después me enfermé, desarrollé depresión y ansiedad y aun así me propuse terminar una licenciatura, y allí fui cuidadoso, a algunas personas sí cobraba por hacer algo que podía hacer, pero en la gran mayoría no. En algunos casos me di cuenta que esperaba algo, no recuerdo qué era exactamente, pero seguramente era atención.

Pasaron los años, y me di cuenta que eso no sería posible, es una ilusión, y a pesar de haber escuchado de muchos maestros de vida que tuve, que el esperar algo de alguien era doloroso, lo seguí haciendo. Eso me hacía parecer, sobre todo en lo laboral, como alguien ingenuo, aunque en realidad esperaba que valoraran mi trabajo. No fue así, y cuando lo fue, no me gustó el modo.

Así seguí hasta que la depresión y la ansiedad regresaron con más fuerza. Sin embargo, en estos meses de aislamiento, me he preguntado: ¿Qué espero? ¿Qué sigo esperando? Y de seguir así, la espera, será eterna.

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