18 de mayo de 2019

Pensamiento ¿Libre?

Desde hace meses que, no escribo nada. Desde hace meses que no expreso aquello que nace de todo lo que pasa en el mundo. Desde hace meses que, no vivo.

Me he preguntado hace unos minutos: ¿Cómo saber que somos libres?

Es imposible hacer una descripción general de la libertad. No soy "todólogo" para llegar a una conclusión de lo que es o no libertad. Sin embargo, sí puedo compartirles mi experiencia referente a los medicamentos que son ocupados para tratar la depresión o la ansiedad.

¿Qué tiene que ver esos medicamentos con la libertad?

No pienso atacar a las farmacéuticas, no tiene caso, porque en algunos casos es necesario provocar síntomas a las personas a partir de químicos para evitar "otros daños", entre ellos, sus efectos secundarios. Pero, lo que sí quiero compartir es mi experiencia con algunos de ellos y cómo van limitando libertad.

De entrada: ¿Para qué es un medicamento? Recuerdo que, me decían cuando era pequeño, que la medicina es para curar alguna enfermedad. Entonces ¿Los antidepresivos y ansiolíticos son para curar la depresión o la ansiedad? Por experiencia les puedo decir que no, y ahora entiendo por qué las patologías mentales son consideradas como trastornos, no enfermedades.

¿Cómo me fue con los medicamentos para trastornos de ánimo? Al principio es impresionante cómo logran tranquilizar muchos de los síntomas. Desafortunadamente el efecto es momentáneo. En ocasiones sentí la necesidad de tomar más dosis, y decidía tomar menos y me di cuenta que el efecto no aumentaba pero tampoco disminuía mucho. Entonces me preguntaba: ¿Por qué tuve la necesidad al principio de querer más? Es donde, al ir en contra de esta supuesta "necesidad", me di cuenta que hay un segundo, un segundo donde se pueden tomar decisiones, pero el mismo medicamento al provocar somnolencia que yo llamo "síntoma de proceso idiotizante", ignoramos la motivación para decir "No", y esto dependerá de la capacidad de decisión que tiene la persona, la edad, su personalidad.

Viene a mi mente la frase: "Si tuvieras personalidad, no tendrías trastornos". Afortunadamente mi problema es un trastorno de estado de ánimo y no de personalidad, así que no hay pretexto de las decisiones que tome en mi vida, sino que, esas decisiones sean obstaculizadas por pensamientos recurrentes o un manejo complejo de las emociones.

En mi experiencia, esos medicamentos me han limitado en mi creatividad, en mi aprendizaje, en el manejo de mis emociones. Es cierto, el costo beneficio es interesante, porque dejé de sentir ansiedad, de sentir dolor y tensión, sobre todo en cuello y espalda. El beneficio fue bueno, pero el costo fue dejar de vivir, porque me la pasaba acostado y eso perjudicó mi salud. El médico me diría: Te dije que hicieras ejercicio. Sí, pero ni ganas dan de hacer ello.

Llevo algunas semanas de no tomar nada, sin avisar al médico, pero en estas semanas logré hacer lo que no en meses. El dolor regresó, la ansiedad regresó, pero me siento libre y quiero seguir buscando esa libertad a la cual renuncié hace unos meses cuando el dolor era insoportable.

Conclusión: ¿Los medicamentos psiquiátricos sirven? Pienso que sí, siempre que no afecte la libertad de pensamiento. Espero platicarles de esto en próximos meses. No sé si sea todo lo contrario, y regrese al químico; no sé si permanezca limpio y todo mejore. No lo sé. Lo que sí sé es que quiero mantener mi mente, mi pensamiento libre, por eso regreso a escribir a mi blog, este lugar privado que, a veces, llega a los que les interesa leer experiencias, mis experiencias. A ustedes, gracias.

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