Me encontré con una información, que, a pesar de ser Psicólogo, me llamó mucho la atención: Los algoritmos pueden ser responsables del suicidio de algunas personas.
Les dejo el link de la noticia como siempre:
Esto que me animó a escribir sobre el tema, viene casi al final de la nota que les comparto. Es increíble cómo ignoramos lo que pasa en redes sociales. Claro está que, no quitaré el dedo del reglón: Los padres tienen mucho de responsabilidad en los resultados o consecuencias de las acciones de sus menores. Sin embargo, lo que leí, me hace preguntarme: ¿Sabemos lo que pasa al otro lado de nuestros teléfonos móviles? ¿Sabemos que la información que damos, es procesada y reentregada con sugerencias a partir de información previa? ¿Si me equivoco en buscar, y la palabra clave me lleva a recibir información que no quiero?
Las empresas que hacen negocio con nuestros datos, se defienden al decir que, según sus políticas, el usuario es responsable del uso y consecuencias de la web, herramienta, etc. ¿Eso es cierto? ¿Somos nosotros 100% responsables de lo que recibimos en internet?
Imaginemos que las redes sociales, fueran personas. Esas personas llegan a nuestras casas a hacernos una encuesta. Nosotros damos esa información. Hasta allí no pasaría nada. Días después llega de nuevo y ahora traé, no sólo preguntas, sino que de manera persuasiva nos hace sugerencias. De repente, pasan los días y ahora nos presenta a una persona, persona que nos ofrecerá información, información que "por casualidad" nos interesa y pensamos que, esa coincidencia significa "algo", es una "señal". Entonces se le comienza a dar confianza y la manera de traducir esa confianza es con más información.
De repente, los temas comienzan a ser tan profundos que, nos presenta a personas que están interesadas por el mismo tema. Entonces te das cuenta que, sí, te llama la atención, pero no sabías que eso estaba de la mano con tu interés.
Al principio, en nuestra mente, se genera algo que nos incomoda, una especie de disonancia. Sin embargo, las personas que están frente a nosotros, nos convencen. Sabemos muy en el fondo que no queremos saber más, pero no podemos decir que no. Esto nos hace tomar acciones que, no queremos, pero hacemos, porque entonces las ideas comienzan a crear una especie de ansiedad, de pánico y la única manera de salir de allí, es buscando ayuda, pero no la encuentras, porque en cada esfuerzo, una de las personas que, anteriormente eran desconocidas, se acerca justo antes de hablarle a amigos, familiares, padres o alguien a quien antes tuviste confianza.
De repente, al no poder ver más allá, confías en los que están cercanos. Total, saben mucho de ti, quizá sepan qué es lo que debes hacer. Entonces preguntas de nuevo. Sabes muy en el fondo que la información que te darán, te provocará más problemas que soluciones, pero no tienes alternativa. Las personas a las que buscabas para que te salvara de "los extraños" que saben más de tu vida que tu familia, que tu pareja, que tus hijos, que tus amigos, todos están distraídos con personas muy extrañas, muy diferentes a las que, hoy, te "sugieren" qué hacer. Todos están aislados con personas extrañas, igual que tú.
Lo ideal es, ignorar a los extraños, y buscar que tu familia ignore a los extraños que les rodea también. Desafortunadamente, aunque les digas lo que pasa, te ignoran. Comienzas a sentirte en una soledad insoportable. Los extraños comienzan a ser cada vez menos extraños. De repente te convences que puede que sean reales, saben mucho de ti. Así, que te atreves a preguntarles qué hacer. Todo parece ir bien. Pero de repente, hablas de algo que, tiene que ver con miedos internos, por ejemplo, la muerte. De repente llegan personas nuevas con mucha información referente a eso que preguntaste. Entre ellos, alguien, te convence que no es sólo un miedo, es algo más. le preguntas si debería conocer eso. Te responde que, le preguntes a los demás, "esos" que te "conocen", y lo haces.
La respuesta es: Sí. ¿Qué podría pasar? ¿Te conocen? ¿No? Todo éste tiempo saben lo que necesitas, al grado tal que, pareciera adivinan tu pensamiento.
Conclusión: El final, lo dejo abierto.
Aun pienso que, las personas tenemos la capacidad de darnos cuenta que estamos al final del camino, a nada de caer y sabremos hacernos a un lado, sabremos que todo es una mentira y aprenderemos a ignorar a esas personas extrañas que, aparentemente conocen todo de uno.
Suena psicopatológico lo que escribo, específicamente a alguien que tiene rasgos ezquisofrénicos. Si los algoritmos, que en este texto ejemplifiqué como personas, siguen desarrollándose, como se han hecho hasta la fecha, muchas personas reales, podríamos caer en una comunicación tan compleja que, sumado a la distracción de los padres, tutotes, familiares, maestros, la comunidad; el uso de redes sociales, pueden hacer mucho daño. Lástima que a los gobiernos, no les interesa sus habitantes, sólo votos y la economía de sus respectivos países.
¿Cuándo se les pondrá un alto? Probablemente, nunca, porque de ésto depende en la actualidad, la economía mundial.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.