21 de diciembre de 2017

Story Time 4

Llegamos al año 2007. Como escribí desde el principio, hay cosas que no recuerdo con claridad, y algunas que las tengo aun presentes, al tener incluidas nombres y apellidos de algunas personas, las omitiré por respeto a su identidad.

El año 2007 llegó, y con cambios. Los primeros eran de salud. En todo ese fin del 2006 comencé a quedarme en la casa, prácticamente acostado, observando la televisión. En ese entonces no había internet como ahora y la computadora se encontraba lejos de mí y no tenía la fuerza necesaria para cambiarla a un lugar más cercano. De haberlo hecho, quizá, hubiera escrito todo en un blog a detalle, y quizá esa información me ayudaría hoy, pero no puedo regresar al pasado, eso es un hecho.

Para entonces todo era muy lento y rápido a la vez. Llegó un momento en el que no podía caminar, dar paso. Sentía mis piernas muy débiles. Y las cosas se complicaban, cuando todos tenían que hacer su vida cotidiana. En ese momento sentí que todos me abandonaban, de repente todos se fueron.

Era claro que tenía que comer, pero ni ganas tenía de hacerlo. En ese entonces bajé muchísimo de peso, a pesar de estar acostado y no hacer nada. Cuando he leído que el aislamiento y el sedentarismo provocan obesidad, pero en mi caso fue todo lo contrario. Recuerdo que sentía que me movía normal, pero a finales del 2006, mis padres adquirieron una cámara de video, y hubo una grabación donde, recuerdo habría una caja de manera normal, incluso recuerdo que lo hacía muy rápido, sin embargo, en ese video me observaba muy lento, demasiado.

Recuerdo que a principios de 2007 me recordaba cada rato que hice un trato, y ese era entrar a la universidad, pero en el estado en el que me encontraba, era prácticamente imposible. Mi mamá recibió el dato de un Psicóloga cerca de donde vivía, y el querer salir para ir a la universidad me hizo arriesgarme a tomar el transporte e ir a buscarla a su consultorio. Cuando me observó, me canalizó con una Psicóloga que estudiaba la Maestría en Psicoterapia, incluso me ofreció una beca en la universidad donde estaba si me recuperaba. Tenía su consultorio muy lejos de casa, por lo que el taxista que era amigo de la familia, al verme muy mal cuando tomaba la autopista, se iba por sitios tranquilos para poder llegar a la Colonia La Paz. No recuerdo haber tenido ningún cambio. Pero la Terapeuta fue a mi casa para convencerme de regresar a sesión incluso de ir a mi casa. Nunca entendí por qué de su insistencia.

La convocatoria salió, así que tenía que prepararme para hacer el examen de admisión. Era semana santa y quise ver qué tanta fuerza tenía para salir a la calle. No lo logré, el regreso a casa fue muy difícil. Pensé en ese momento que Dios vería mi esfuerzo y sucedería el milagro, pero no fue así.

Por lo tanto, comencé a salir poco a poco de mi casa. Hice el registro en línea. Cuando menos me di cuenta, caminaba todos los días media hora y cada vez quería ir más lejos. Todo parecía ir bien, por lo que me animé a ir a Ciudad Universitaria para el registro. Fue muy difícil, pero agradezco a mi hermano el apoyo en ese momento.

En el intermedio, mi amigo hermano de la Prepa, fue a visitarme y me dijo que me sacaría de la casa, aunque sea chillando. Cuando me volvió a visitar sólo dijo que iba por mí que no aceptaría un no por respuesta. Así que tomamos la ruta y nos fuimos a su casa que quedaba al sur de la ciudad. Aun recuerdo que en todo momento me quería bajar y al llegar al Centro Histórico de la Ciudad quería regresar a casa. Aun no sé, no recuerdo de dónde saqué fuerza para subirme e ir a su casa donde me quedé a dormir. Aun recuerdo que, al regresar a la casa, todo lo veía diferente. Supe que algo había cambiado en mí. Ese viaje largo, como de dos horas, más saberme sobrevivir fuera de mi casa, y saber que no morí en el intento, me hizo tomar confianza para el examen. De no haberlo hecho, quizá no hubiera hecho el examen. Esta experiencia fue clave para lo que estaba por venir.

Teniendo la matrícula de admisión al examen, todo estaba en mis manos para lograr el objetivo, sin embargo, a los 15 minutos de comenzar el examen, no podía respirar, todo me dolía, y pedí apoyo médico. En ese momento me puse a caminar por todo el pasillo de uno de los edificios de la Facultad de Contabilidad de Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Llegó la doctora a quien llamaremos Lupita, y le pongo nombre porque haré referencia de ella de nuevo cuando les platique del 2008. Lllegó, me llevó al consultorio y me inyectó un analgésico con complejo B. Llamaron a una ambulancia y me llevaron al Polideportivo en CU donde me aplicaron un examen de manera individual. Yo sentí que contesté bien el examen, no lo reprobé, pero no hubo cupo cuando se dieron a conocer los resultados. Aun así agradezco a la maestra que me apoyó para hacer el examen, porque yo creí que iba a buen ritmo, muy rápido por cierto, pero la realidad fue que pasaron cerca de 8 horas para que terminara un examen que estaba diseñado para no más de tres horas y media.

Como les dije, no pasé. Recuerdo que fue el día que más golpes dí a las paredes, al suelo, a objetos que se me atravesaban en el camino. El coraje era demasiado porque me esforcé y no había alcanzado. El promedio me daba para ingresar a otras carreras relacionadas, una de ellas era Literatura y otra Antropología, pero no quise, sabía que mi camino era la Psicología.

¿Por qué Psicología? Algunos que saben lo que viví, me comentaron que era para saber lo que tenía. En realidad no sabía que lo que vivía tenía que ver con la Psicología y menos cuando una Psicólogo dijo que no tenía nada, y otra no supo qué hacer con mi caso.

Así llegamos al final del 2007. Ya no estaba tanto tiempo en cama, me levantaba para jugar Play Station hasta que se descompuso. En ese momento el internet cambió y nos dieron un modem para que la velocidad fuera no de 56 k sino de 128 k. Con el pasar de los meses se llegó a 1 Mb de velocidad y en esos años comenzaba a entrar más a internet. Lo único que veía era lo que sucedía en la casa de "La Academia" que era un concurso de canto. Sí, en eso desperdicié algunos meses. También comencé a dormir en la sala, en un sillón, porque quería estar cerca de la computadora. Es entonces que comencé a ver la manera de crear algo para internet. Cree un blog sobre temas escolares, pero no tuve continuidad.

Me sentía motivado para seguir saliendo. Me decía que, si pude ir a hacer un examen, podía hacer cosas más sencillas. En esos momentos, en las tardes había un programa en Sistema de Información y Comunicación del Estado de Puebla (SICOM) que era el canal de televisión del estado, llamado "Te lo digo Juan para que lo Escuches Pedro" donde me gané al contestar algunas de sus preguntas una loteria didáctica para niños y un libro donde se exponía el diario de un niño pequeño. Tenía que ir hasta allá para recogerlos. Fue muy difícil ir hasta Angelópolis, pero me atreví. Aun recuerdo que la experiencia fue muy mala, muy mala, pero me sentí orgulloso de haberlo logrado.

Así llegamos al final de año. Recuerdo que seguía saliendo a caminar, pero una crítica de una vecina sobre mi imagen me hizo aislarme de nuevo. Así llegamos a finales del 2007, un año donde intenté seguir con mi vida, pero no lo logré, aun así las experiencias marcaron el rumbo de mi vida, hasta la actualidad.

Mañana hablaremos del 2008, un año del que no recuerdo muchas cosas, porque entre éste, 2007 y el 2009 hubo muchas cosas significativas que han eclipsado el 2008. Aun así intentaré acordarme. Como hasta ahora, no pondré etiquetas para que sea invisible en la internet. pero si lo leíste sólo puedo decirte: Gracias. Hasta mañana.

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