Llegamos al año 2005. Estaba entrando al segundo cuatrimestre de la Universidad. En ese momento comenzaba el año con cierta incertidumbre. Aun recuerdo que al entrar a la facultad, algo, algo me decía que no sería un año bueno.
Como sea, desde diciembre del 2004 ya había elegid mis materias, las cuales no fueron del todo buenas, porque desde el inicio el Maestro de Cálculo diferencial no llegó. Tengo que reconocer que, aunque no llegaba, no debí de faltar a la clase así por que sí. Algo que ignoraba en ese momento, fue que podía dar de baja la materia para no tener problemas y podía hacerlo porque no afectaba en mínimo de créditos que necesitaba para cursar el cuatrimestre.
En ese entonces, y bueno, no les había platicado, pero hice amistad con una chava, pero había cosas que no me gustaban del todo. En el primer cuatrimestre platicábamos horas. Para éste segundo cuatrimestre hubo una especie de distancia, y aunque la buscaba, simplemente no parecía interesarle.
Ese mismo año comencé a aprender Guitarra con mi amigo, hermano, Carnal Juan. Así que nos veíamos en el Centro de la Ciudad para que me prestara su guitarra para ensayar. Cabe mencionar que en ese entonces, aunque ya había celular como para llamar o mandar mensajes, ninguno de los dos tenía ese tipo de aparatos, así que nos poníamos de acuerdo, pero era un relajo para encontrarnos. Después, cuando teníamos celular, los mensajes de texto no eran garantía de ser, como ahora, una comunicación confiable.
Para entonces, la motivación por estudiar computación era cada vez menos. Por cierto, para ese entonces la computadora, la primera computadora que teníamos en casa, la descompuse al intentar instalar Linux, por lo que andaba con el autoestima hasta abajo, porque no era posible que un estudiante de computación, no fuera capaz de instalar su herramienta de trabajo, porque em aquellos entonces, Linux era el Sistema Operativo que utilizábamos.
También me di cuenta que en nadie se podía confiar, hice corajes para tener calificaciones regulares a malas el diciembre anterior, por lo que el desinterés era generalizado. Sin embargo, una de las materias que me llamaron la atención porque comenzaba a darme cuenta que podía hacer algo en verdad, fue la clase de Ensamblador. Recuerdo que el proyecto era interesante: Hacer un teclado en pantalla con el efecto de la tecla y que se imprimiera el caracter arriba. No pude terminar de programar las 102, pero para lo que iba, tenía que haber aprobado, pero no fue así.
Reprobé Ensamblador, también ingles I por segunda vez, además Cálculo Diferencial lo reprobé por faltas y aunque fui con el maestro, que era sustituto, y aunque me dio oportunidad de regularizarme, me fue imposible, por lo que tuve que recursar. Aquí fue cuando mi mundo comenzó a destruirse, y no sabía que hacer. Aunque quería hablar con el director, nunca me recibió y recuerdo que algo en el pecho comenzaba a dolerme. No recuerdo si fue antes o después de Semana Santa, sábado, tras hacer un examen de Inglés que sabía reprobaría. Me sentí tan mal, que tenía decidido salirme de la carrera, pero cuando lo establa pensando, me invitaron a jugar The Conqueros - Age of Empires II. Desde que estaba jugando me sentía raro, como que me faltaba la respiración, y nunca me imaginé que ese día mi vida cambiaría. Después de jugar, comencé a sentirme como si todas las personas me observaran. Tomé el camión y a pocas cuadras comencé a experimentar mi primer ataque de pánico. La distancia que recorrí fue una pesadilla, no podía respirar, no sabía lo que pasaba, tenía mucho miedo. Pensaba bajarme para pedir ayuda en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social, pero no me atreví a bajarme del transporte público. Lo único que quería era llegar a casa.
Cuando tenía que bajarme, tanta era mi ansiedad, que al bajar, mis piernas no tenían fuerza y rodé, afortunadamente fuera del alcance de las llantas. Como pude pasé el boulevard. Entré a una tienda cercana, pedí un agua y una aspirina. No sé cómo me vio el de la tienda, pero me regaló el agua y la aspirina. Fui a la parada más cercana de la ruta que me dejaba cerca de mi casa, pero una no me quiso levantar, otra no esperó a que me subiera y una última me esperó, pero eran tan pocas las fuerzas que sentía en las piernas, que tuve que arrastrarme para subir y sentarme. Como pude, cosa que ya no recuerdo, llegué a mi casa.
Al llegar me tranquilicé, y no supe cómo pasó, pero tenía mucha sed, pero no podía pasar líquidos. A pesar de mencionar que me sentía mal, se fueron, tenían un compromiso. Aun recuerdo que ese mismo día anunciaban que el Papa Juan Pablo II había muerto. En horas fuimos con un médico después de ver que no pude llegar a la escuela. Al acudir con ese Médico me expuso con su hijo que era estudiante de segundo cuatrimestre de medicina y frente a él dió su diagnóstico: Moriría por un problema en la hipófisis. Ese médico recomendó a mis papás en comprar el ataud, porque no tenía remedio.
No recuerdo ni cómo le hice, pero pude llegar a a otro día al Centro para tramitar una Constancia de Estudio y a otro día me dieron de alta en el IMSS. Ese mismo día me dieron consulta y con medirme la presión arterial me mandaron de urgencia al Hospital Universitario. Creían que estaba drogado por la cantidad de palpitaciones y por lo alto que era la presión arterial. Me dieron Captopril y Propanolol. Eso me calmó un poco. Eso me permitió ir a la Universidad para pedir un permiso de 6 meses. Tuve que hacerme muchos exámenes de laboratorio, de rayos X, electrocardiograma. Todo salía normal. Me mandaron al Psiquiatra y no funcionó el tratamiento. Al final de ese año todo empeoraba. Tuve que ir a reinscribirme acompañado de mi mamá, aun sin saber lo que tenía y con una cita con la Psicóloga para dentro de tres meses.
Así terminó ese año, un año de pesadilla, pesadilla en el 2005.
Mañana lo que me pasó en el 2006. Como hasta ahora, lo publicaré sin etiquetas, para ser invisible en internet.
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