Llegamos al 2006, hace casi 10 años. Es claro que hay cosas que no puedo compartir, pero este ejercicio me ha permitido ser lo más objetivo posible, porque recuerdo que, a quienes les he contado mi experiencia, en el fondo mis palabras tenían un toque de resentimiento, de enojo, coraje, frustración y culpa, culpa hacia los demás, a lo que me rodea, pero no asumía la responsabilidad y protagonismo en la historia. Un ejemplo constante, es por qué nunca tuve un reconocimiento por mi maestro de Ensamblador en mi proyecto, acabo de encontrar una libreta donde tengo una nota en la que me recordaba entregarle el proyecto como esté y no seguir reprobando hasta que esté listo, quizá nunca lo estaría.
Como les platicaba, en el 2004 salí de una Preparatoria, fui a un viaje a Cuetzalan, entré a la Universidad. En el 2005 estaba en un periodo de frustración, reprobé las mismas materias varias veces, entre ellas Ensamblador, Calculo Diferencial e Inglés; comenzaron mis ataques de pánico y comenzó la época de pruebas de laboratorio, rayos X y electrocardiogramas en el Seguro Social IMSS. Me quedé que, tras un tratamiento Psiquiátrico que no funcionó, me mandaron con la Psicóloga tres meses después.
Estaba inscrito en la Universidad para cursar Primavera 2005, pero me sentía igual y cada vez peor. Así pasaron los primeros días del año esperando la cita con la Psicóloga. Al llegar, en el mes de Marzo, entré al consultorio, y me dijo que no me veía nada, que fuera en un mes, pero no observaba nada extraño.
En ese momento, al regresar a la casa, comenzó la incertidumbre porque nadie me decía qué tenía. Así que comenzó mi aislamiento parcial en la casa, porque decidí definitivamente no regresar a la Universidad. Era imposible sentirme todo el tiempo amenazado por algo inexistente, la presión arterial alta, dolores y ganas de llorar todo el día. Nota: Hoy como Psicólogo me resulta casi imposible creer que nadie me dijo, hasta este año lo que tenía si era evidente.
Bueno, iba a mis citas al médico de lo familiar, hasta que terminó la vigencia. Al saberlo entonces mi propuesta era estudiar otra cosa. Esa otra cosa era Psicología, era mi siguiente opción desde que estaba en la Preparatoria. Así que comencé a prepararme, pero era tanta la sensación de poder morir, que el miedo me invadía y prefería que, si pasaba eso, fuera en casa.
Ese año mi hermano salía del Bachillerato y entraría a la Universidad, así que entraríamos los dos a hacer el examen. Lamentablemente el día del registro, aunque ya lo había hecho por internet, no me presenté para la entrega de documentos. Renuncié a seguir estudiando pensando que me sería imposible si no resolvía esto antes. Así que propuse a mis papás esperar al año siguiente, y lo aceptaron. Allí es donde comenzó la pesadilla, porque no podía salir ni al patio, todo el día me la pasaba en la recámara, encerrado. Pronto no quise bañarme y los ataques de pánico eran muy seguidos, quería correr, quería incluso matarme porque era insoportable la sensación de vértigo, de hormigueo por todo mi cuerpo, de ver todo muy luminoso y a veces no sentir el piso.
Recuerdo que reaccionaba muy mal con los más cercanos. Pero en ese momento un amigo de la prepa comenzó a visitarme seguido a la casa. Para entonces ya tenía una guitarra de segunda mano con la que ensayaba lo que mi amigo, hermano me dejaba de tarea. En ese entonces tenía la esperanza de que todo mejoraría, pero conforme pasaban los días, todo era peor.
Mi hermano fue a hacer su examen de admisión, y yo me sentí muy mal. Todo el resto del año me seguía sintiendo mal, muy mal. Recuerdo que ese año mi hermano (sanguíneo) compró un Play Station, pero de tanto uso se descompuso. Quise repararlo y me atreví a ir a buscar la refacción. En ese entonces aun me daba ánimos para hacerlo, pero la sensación era horrible y tuve que regresar a mi casa sin siquiera comprar la pieza. A otro día me fui muy temprano, compré la pieza, y durante el camino me sentí muy mal, pero sabía cuál era mi objetivo, y me sentí bien por lograrlo.
Después, ya no salí más, me quedé en casa, y no salía porque todo me era molesto, todo.
Recuerdo que para ese fin de año, andaba ya muy mal. Para entonces el insomnio era muy severo. Quizá se preguntarán. ¿Por qué no recibí ayuda? Bueno, porque para ello hay que salir a la calle y no podía. En esos instantes mi carnal de la Preparatoria, me alentaba, pero era claro que no era posible estuviera todo el tiempo allí. Así que al final de eso 2006, no había hecho mucho ese año, cada vez me sentía peor. Y bueno, para entonces comenzaba a considerar si lo que vivía era vida. Recuerdo que en ese momento comenzaba a pensar cómo dejar de existir, sin embargo, ese año mi hermano dio de alta el internet. En ese entonces la velocidad era de 56 k, ese sonido que muchos piensan es del siglo pasado, no, aun lo escuchaba hace poco más de 10 años, por eso, ahora que el internet probablemente cambie, bueno, considero que fue un milagro que haya sido libre por casi una década.
Así es como comencé a pensar en cosas diferentes, porque era una salida distinta al de la calle, era una manera de comunicarme con el exterior desde la internet, sustituto temporal de la vida real, así que comencé a crear un blog donde quería compartir temas educativos. Es chistoso, pero sigo con ese proyecto en mente porque comenzaron a pasar cosas desde entonces, cosas que jamás me imaginé viviría, bueno, si eso era vivir.
Así llegaremos al 2007 con más dudas que soluciones y con muchas preguntas en mi cabeza, que a veces hasta el día de hoy, me pregunto: ¿Cómo le hacen las personas para salir a la calle sin sentir lo que siento? Absurda la pregunta, lo sé, pero una pregunta al fin que un no doy respuesta y de aquí al 31 de diciembre de este año, sabrán por qué, claro, si has leído lo que estoy escribiendo y escribiré lo que resta éste fin de año.
Lo publicaré sin etiquetas, para que sea invisible en internet. Así que si alguien se encontró con mi historia, bienvenido. Hasta mañana para platicarles cómo fue el 2007, año en que comienza mi resurrección, o algo parecido a eso.
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