18 de diciembre de 2017

Story Time 1

Este blog es personal, y comparto en parte mi vida. No importa hacerlo público porque pronto, si la internet deja de existir como lo conocemos, todo lo que escriba, quizá no deje de existir pero, casi nadie lo encontrará, así que en este fin de 2017 escribiré lo que han pasado en los últimos 13 años, sí, desde el 2004 a la fecha con el simple objetivo de recordar y sacar un aprendizaje de ese recuerdo, el cual, seguramente sea diferente o lo que en realidad pasó.

Año 2004. En ese entonces tenía un pensamiento muy ingenuo, porque me sentía con todo lo necesario para ser "alguien" en la vida. Es cierto, tenía los conocimientos básicos para entrar a la Universidad, pero creo que cometí muchísimos errores.

El primero de ellos fue creer que saber prender y apagar una computadora, así como tener una idea vaga de lo que es una computadora e ignorar qué era un sistema operativo, es decir, me falto saber que había más cosas que Windows, fueron mi trampa. Pensaba que era todo, y hoy sé que no era nada. En ese momento no tenía idea de qué era programar, pensaba que las cosas estaban hechas mágicamente e ignoraba que tenía que ser capaz de hacer algo similar y no investigué las herramientas para hacerlo.

Además de ignorar qué era computación, pensé que las matemáticas no serían tan complicadas, y no lo son, pero mi imaginación, parte esencial para su práctica, estaba muy limitada. Las matemáticas nunca fueron mi fuerte, y no lo tomé en cuenta.

Quienes me conocen dirán que hay una contradicción porque siempre he sido muy indeciso, pero en ese momento estaba muy seguro de lo que quería tanto que casi llego a los 900 puntos en el examen de admisión. Estaba en un gran momento.

Ahora, ese año no todo fue la escuela, también hubo experiencias diferentes, y quizá la que me gustaría repetir aunque hoy, bueno, es algo que se ve imposible, pero aun pienso que eso se puede cambiar. Lo platicaré en la segunda parte de esta historia. Una de esas experiencias fue un viaje a Cuetzalan, un sitio en la Sierra Norte del Estado Puebla que el sólo recordarlo, me provoca emoción.

En ese entonces hubo dos viajes, uno a la Riviera Maya y a Cuetzalan. La mayoría se fue al de la Rivera Maya, quizá porque ese fue organizado por la Preparatoria y el otro fue entre la tutora del grupo y los alumnos. Yo elegí ir a Cuetzalan, por mi economía y porque quería que fuera algo diferente, algo donde fuera responsable de la visita con los riesgos que correspondan.

Recuerdo que en una fonda donde vendían sólo Mole Aguado de Res, hubo una experiencia extraña, porque la comida fue una de las mejores en mi memoria, pero lo que vimos al salir de allí, hizo que por unos segundos, quisiéramos buscar un hospital con servicio de urgencias. ¿Por qué lo digo? Imaginemos el negocio a una calle del Centro de Cuetzalan. Allí hay una entrada que parece ser un patio, que más que patio era un pasillo donde montaron una mesa de madera donde podían sentar dos filas alrededor de la mesa quedando de frente con el otro comensal. Eso significa que lo que pasaba bajo la mesa nadie lo podía ver, y probablemente si sentías algo, pensarías que es el pie de la persona del frente. Bueno, al salir, vimos cómo corrían bajo la mesa muchas ratas, muchas. Pero una de ellas todavía se paró frente al negocio, sin bajar a la banqueta, pareciera nos saludó y olió, y se metió bajo la mesa de nuevo. Desde ese momento esa fonda fue bautizada como "El Cangurito".

La experiencia anterior no recuerdo cuándo fue exactamente, pero hablando de comida, lo que extraño y quiero volver a probar o aprender a hacer son unos pequeños molotes rellenos de pollo deshebrado, con salsa y lechuga encima. ¡Delicioso!

Algo qué destacar en ese viaje, es la visita a una iglesia cuyo atrio era ocupado para cementerio. Recuerdo que vimos tres sombras acercarse, pero no había manera de que se formaran esas sombras. Se acercaban y de repente se alejaron tras la iglesia. Unos compañeros fueron tras de ellas, pero regresaron corriendo porque dijeron que no había más paso tras el templo, y con miedo nos regresamos al centro de Cuetzalan en medio de la oscuridad.

También recuerdo que uno de nuestros guías, porque tuvimos dos, uno de ellos nos prometió ir a un lugar donde el agua estaba cristalina y donde, pasando el río, había un pueblo donde se comían mariscos muy buenos. Pues nos arriesgamos a ir, tomamos un camión que llegaba a ese lugar y nos encontramos todo lo contrario: Un río con mucha arena, y fuimos al pueblo el cual estaba, al parecer, abandonado, porque por donde se caminaba, la hierva estaba crecida, y no se veía a nadie. En fin, por suerte regresamos a tiempo para tomar el camión que era el último que salía a las 5 de la tarde. Otro poco y nos perderíamos en medio de la Sierra.

Visitamos una estación de Radio, se me perdió el boleto de regreso que encontramos por suerte en medio de una calle por donde no habíamos cruzado, o eso recuerdo, y bueno, tras graduarme de la Preparatoria, hice el examen de admisión, entre a la Licenciatura en Ingeniería en Ciencias de la Computación, y comenzó mi pesadilla.

Hace unos días encontré mi cardex, y fue la primera vez en mi vida que reprobé y fueron dos materias: Inglés y Programación. Ese año, aun lo recuerdo, cuando recibí mis calificaciones alrededor de las 7 de la noche con una oscuridad de atardecer entre rojo, morado y azul, supe que no era mi lugar.

Ya mañana les platicaré cómo fue el año 2005. Así les iré platicando lo que me ha pasado hasta la actualidad. ¿Para qué? Simplemente por escribir, y para no olvidar todo lo que pasé, y si alguien lo lee, bueno, pues veamos si coinciden nuestras historias. Tanto quiero que quede en lo desconocido, que no tendrá etiquetas ni nada. Mañana la siguiente parte del Story Time.

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