Hace unos días, caminado por el centro de la ciudad de Puebla, me encontré con un amigo. Amigo que no veía desde hace meses. Entre tantas cosas que platicamos, me mostró una libreta, libreta que traía dibujos, firmas, apuntes, de todo.
De repente cayó una hoja que me llamó la atención, sobre todo por lo diferente a las demás. La verdad, era una hoja muy maltratada. Entonces la levanté y como no se había dado cuenta, la guarde. Sé que fue una burrada de mi parte hacer esto, pero me llamó la atención. Comencé a leerla. No tenía dedicatoria.
Cuando estaba comenzando a leer lo siguiente:
"Esta carta es para..."

Una voz me interrumpió.
- Mira, esa hoja la conozco.
- ¡Disculpa, lo que pasa es que...!
- ¡No te preocupes! Es más, si tienes tiempo la leo.
Me quedé frío al ver su reacción. Creí que me aventaría o por lo menos me mandaría muy lejos a saludar a mi madre. No. Eso me sorprendió, algo le había pasado y aunque tenía que regresar a mi casa con mi chaparrita, decidí escucharlo unos minutos más.
Mi amigo me dijo:
- ¿Te vas para tu casa?
- Sí. Sigues viviendo por allá.
- ¡Sí! Pues vámonos.
Tomamos el camión. No me decía nada. De repente sacó la carta, me la entregó y más o menos decía así:
"Esta carta es para todos quienes la lean. En este momento estoy desesperado porque por mucho tiempo he esperado a una persona en mi vida que me quiera. Desgraciadamente esa persona desde que la conozco, no quiere hablarme, no quiere saber nada de mí. En estos momentos quisiera correr, gritar de coraje porque no puedo comprender por qué no significo nada para ella. He sacrificado años de mi vida para estar al pendiente de ella, hacerle saber que estoy allí, para nadie más, sin embargo, parece que no lo nota, que no valora lo que estoy haciendo por ella. Eso es injusto. Creo que me quedaré solo. Creo que no habrá nadie en mi vida. Quizá sea porque no cumplo con las características que ella me platica: Quiere a "un hombre que la proteja, que la mime, que cumpla sus caprichos, que le compre lo mejor, que no sea un mediocre, que sea bueno en la cama, y sobre todo, que sea exitoso, en todo lo que haga..." bueno y muchas cosas más. Yo no cumplo ni con la mitad de eso. Me sigo preguntando por qué sigo esperándola, porque mantengo la esperanza de estar allí, si no soy nadie para ella. No sé para qué escribo esta carta que ni es carta porque no va dirigida a nadie, bueno, sí, para ella, pero no se la voy a entregar. Seguramente la tiraré como todas las cartas que le he escrito que, por cierto, las he tirado más por escribir reclamos que cosas que podrían enamorarla. Es un hecho: He dejado pasar el tiempo y nadie se fijará en mí. Seré un solitario eterno."
Faltaba un pedacito por leer. Era raro porque todo lo demás lo escribió de corrido. Y lo que seguía lo separó. Pero antes de continuar le dije:
- Oye, cuánto tiempo tiene esta hoja.
- Unos tres años más o menos.
- ¿Por qué me dejas leerla? ¿Qué te pasó? ¿Me sorprende que hayas cambiado tanto?
- No, en realidad soy el mismo. ¿A dónde vas de la hoja?
- Aquí.
- Termina y ahorita te platico.
Así que continué:
"Sé que no tiene nada que ver con lo que estoy escribiendo. Esta carta que no es carta no se la voy a mostrar a nadie, ni a quien iba dirigida. Quisiera encontrarme a aquella persona que me quiera acompañar, pero eso de declararme a varias personas no se me da. Un día de estos lo haré, pero como siempre, me rechazarán. Cuando era más chico por feo. Ahora de adulto, por feo y pobre. Aunque a veces dudo que sea por eso porque conozco a muchas parejas que no tienen nada y están juntas. ¿Qué será lo que buscan las mujeres?"
Allí terminaba la carta.Si fuera yo el que hubiera escrito esa carta, la hubiera tirado. No tiene nada importante. No dice nada. Eso mismo opinaba y cosas peores de mí cuando no tenía a mi chaparrita, que ahorita me va a matar por llegar tarde. Aún así le pregunté:
- ¿Y pa qué guardas esta carta? Yo lo hubiera tirado.
- Sí, lo hice varias veces, pero cuando estaba a punto de lanzarla al resto de la basura, la tomaba de nuevo y la guardaba.
- No pues no entiendo por qué lo haces. Vamos a medio camino, así que cuéntame.
- En realidad no es nada especial. Pero al ver que la estabas leyendo dejé que lo hicieras.
- Espera, no me vas a golpear como hace años ¿verdad?
- No. Ese que conociste ya es diferente... soy diferente... tuve que serlo para cambiar lo que leíste en esa carta. Hoy es diferente. Estoy con la persona que amo y fruto de ese amor a una personita que todos los días me anima a seguir viviendo.
- Pues eso quiere decir que la chava que describes aquí, ya es tu esposa ¡Felicidades!
- No. En realidad ella murió hace un par de años. Parece que en una parranda, su pareja, ese con quien se reconciliaba cada rato, pues según me contaron, la mató en un Motel por el sur de la ciudad.
- No me digas. ¿La conozco? Porque no pones su nombre en esta hoja.
- Sí.
- Pues ya sabes de qué murió. Cuando te enteres, sabrás de quién te hablo.
- Pues es que casi no te conocí novias. Hasta creí que eras...
- Sí, pero como leíste, fue por esperar a una persona que nunca llegó.
- Porque se murió.
- No. Eso sucedió mucho después de que decidí cambiar mis prioridades.
- A ver, ya me confundí. Si esta hoja no es para la chava con quien vives ahora. ¿Para qué la guardas?
- Cuando escribí esta supuesta carta, a los pocas semanas conocí a una chava que me llamó la atención, pero que como siempre, no quería conquistarla porque seguía empeñado a esperar a la que se murió. Para comenzar un cambio en mi vida, me independicé, comencé a rentar un cuartito. Entonces un día la que se murió llegó a la vecindad donde rentaba llorando, como a las cuatro de la mañana. Por eso casi me corren de los vecinos. Ese día discutimos y llamé a un sitio de taxis que estaba cerca. Me dijo de todo, hasta de lo que me iba a morir mientras el taxista me decía que no se la iba a llevar. La tuve que acompañar a su casa. Allí la dejé, frente al edificio que rentaba y me fui.
- Pero sigo sin entender por qué guardas esta carta.
- Porque como a una cuadra del departamento de ella, revisé mis bolsas del pantalón y llevaba sólo 50 baros. Le dije a Taxista que cuánto era por el viaje anterior, y me dijo que 50 pesos. Le dije que no mas´tenía para ese, que me bajara y sí, se portó cuate y no me cobró lo de la cuadra y media.Y entonces...
- Espera, pero eso qué tiene que ver con esta hoja. Y es que ya mero me bajo y no quiero quedarme con la incógnita.
- Vamos a la casa mano, allí te sigo explicando.
- No mano, mi chaparrita me está esperando.
- Bueno, pues para no hacerte la historia más larga, en mi pantalón, en la bolsa de atrás estaba esta hoja, porque la guardé en una de esas ocasiones que estaba por tirarla. Eran como las cinco de la mañana y me fui a una tiendas de estas de veinticuatro horas, porque el frío estaba cabrón. Allí enfrente había una gasolinera. De repente comencé a ver a una chava que estaba enfrente.
- Tan santito que te vez.
- No mano, en serio, cuando digo que la veía era que la veía y ella me veía también.
- Bueno, no más decía. Pero...
- Sí, que ya mero te bajas. Pues ya como cinco y media entró con el encargado y le pidió un medicamento para el estómago.
- ¡Eso qué!
- Pues que en eso me le quedé viendo. Ella le dijo al encargado que mientras buscaba iba por un poco de agua caliente de las máquinas que estaban junto a mí. Me vio leyendo esa carta. Y pasó lo mismo que ahora contigo, se la dí a leer. Le dije lo que te acabo de contar y esa hoja que tienes en tu mano, fue lo que me hizo comenzar a conocerla hasta que las cosas se fueron dando y ahora es mi esposa y tenemos a una hermosa niña.
- Y ¡ya!
- Sí.
- ¿Por eso guardas esta hoja? Bueno, sigo sin entender el por qué la tienes hasta hoy. Ten. Me bajó en la siguiente parada. Te paso mi número... es...
- No te preocupes, vives por acá ¿No?, seguramente te encontraré uno de estos días y con calma te paso y me pasas tu número.
- Bueno, pues cuídate y nos vemos.
- Bye.
Me despedí de él. Y ese día que supuestamente se iba a dar el encuentro para intercambiar números telefónicos, pues, no se ha dado. Pero esa historia, ya contándosela a mi chaparrita, claro, después de un buen regaño por regresar tarde, ya con más calma, ella me explicó que esa carta, aunque recuerda a la chava muerta, quizá y sólo quizá, según mi esposa, simboliza el inicio de algo nuevo tras dejar en el pasado lo que vivió y esa carta se lo hace saber.
¡Quien sabe! Yo creo que si tiene esa hoja, es porque no deja el pasado. ¡Quien sabe!
Cuando me lo encuentre, les platicaré qué indagué de esa historia del que se decía: El Solitario Eterno.
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