Me encontré hace unos minutos, una imagen de un festival de Reguetón. Lo primero que pensé fue: "Qué le vemos a ésta música". Quizá lo que tendría que haberme preguntado era: "Qué le escuchamos a esta música" pero después de reflexionar un poco, creo que no erré tanto en el primer cuestionamiento, y es que hoy la música,rectifico, desde que la música fue acompañada por imágenes en los años 60, 70 pero con mayor recuerdo desde los 80 del siglo pasado, ya no es audible como la lógica lo señala, sino hoy es visual.
¿Recuerdas los peinados en tu adolescencia? ¿Recuerdas las coreografías de tus bandas favoritas? ¿Recuerdas que coleccionabas las fotos de tus artistas favoritos? ¿Recuerdas la ropa que usabas para parecerte o sentirte a tu o tus artistas favoritos? ¿Recuerdas? Bueno, pues hoy estamos viendo la consecuencia de algo que, en nuestros tiempos era inocente a comparación de lo que, esos mismos que experimentaron con nosotros hace 10, 15, 20 o 30 años, hoy se atrevieron a ir más lejos con las nueva generaciones.
¿Es bueno? ¿Es malo? No sabremos sus consecuencias de inmediato, aunque estamos cerca, porque éste género llegó para quedarse desde hace una década. Sin embargo, muchas de las prácticas que hacen hoy los "chavitos" lo hacíamos de alguna manera similar cuando éramos "chavitos" y los adultos de entonces se espantaban como hoy lo hacemos nosotros. ¿Cuál es la diferencia? La poca atención que le ponemos a los adolescentes, a comparación de la atención dada por los adultos hace 10, 15, 20, 30, 40 o 50 años. Aun así, hay algo en común y que es sano como adolescentes: Romper límites.
La pregunta es: ¿Existen los límites? Muchos mencionan que estamos en una época donde los límites son inexistentes y están desapareciendo los valores, entre otras muchas justificaciones para evadir nuestras responsabilidad como sociedad. No me crees, bueno, te enumero las 10 creencias que están llevando a nuestros jóvenes a no tener límites, y que, cuando regresamos a los métodos de nuestros padres, que creemos funcionaron porque nos vemos y decimos "no estamos tan mal como en la actualidad" lo que logramos es no avanzar y quedarnos con hábitos similares, aunque más riesgosos que en nuestra adolescencia.
Lee lo siguiente y dime si qué opinas:
10 creencias (¡Claro! sólo para iniciar, ¡Son muchas más!) que nos irresponsabilizan en la educación de nuestros jóvenes:
- No seré igual que mis padres.
- Les daré lo mejor de lo mejor para que sean exitosos.
- Nadie puede ponerle reglas a mis hijos más que nosotros sus padres.
- Tiene que ser mejor que yo, por eso les doy lo que no tuve.
- Los tengo que mantener ocupados para que no pierdan el tiempo.
- Tiene que estudiar lo mismo que yo para mantener lo que tanto me costó construir.
- Tienen que valorar lo que les compro, que aprendan que me costó.
- No quiero que sufran lo mismo que yo.
- Tengo que ser amigo de mis hijos.
- Tengo que darle todo para que dejen de molestar.
Estas son pocas, pero son las que más he escuchado. Por cierto, soy Psicólogo.
Claro que son muchas más. ¿Podrías compartir las que me hayan faltado? ¿Para qué? Como adultos no nos damos cuenta de esto, y si eres adolescente, es una magnífica oportunidad de hacer una lista de las creencias que los adultos no nos damos cuenta que provocan dificultades a los "chavos", y por las cuales te llevan a tí niño o adolescente con nosotros los Psicólogos cuando en realidad deberíamos de trabajar con tus padres, cuidadores o tutores. La música es un factor, pero el cómo los adultos educamos a las generaciones más jóvenes, es aun de mayor impacto que la música que escuchan o ven.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.