26 de agosto de 2018

¡Alerta! ¡Sismo!

Durante los últimos días, nos hemos enterado que en varias partes del mundo se han presentado sismos de intensidad moderada a fuerte. Muchos piensan que esto es ocasionado por muchos fenómenos de nuestro planeta, así como otros fenómenos cósmicos, específicamente por la influencia del sol y los registros de las últimas décadas han demostrado que hay una relación muy estrecha. Aun así, con todo ello, sigue siendo imposible predecir un sismo.

Han llegado en forma de mensajes privados o directos, información donde aseguran ubicación, fecha, hora e intensidad de uno o varios sismos. Lo que ha provocado mucho nerviosismo en algunas personas y ha causado que, por ingenuidad y buena voluntad, sumado a la ignorancia del manejo de la información en redes sociales y sistemas de intercambio de comunicación, provoque que esta supuesta información sea compartida y cause más problemas que beneficios.

Nuestro planeta tiene zonas sísmicas. Esto es importante informarnos si estamos en una zona donde se tenga el riesgo de vivir éste fenómeno para estar preparados en caso de presentarse un temblor. Desgraciadamente, no buscamos la información y nos fiamos de personas que, creemos, investigaron, pero no, están igual que nosotros: confiando en la persona que le compartió la supuesta información.

Así que a continuación te comparto, según mi experiencia, 5 reglas básicas para saber si compartir o no una información:

Información de primera mano. Es decir, si fuiste testigo, es importante que tengas los suficientes elementos como: lugar, hora, personas o grupos involucrados, causas. Y lo más importante: No suponer, acusar, interpretar, sugerir, convocar a acciones que provoquen emociones y sentimiento de angustia, ansiedad o miedo. Es importante lo último, porque es muy utilizado para aumentar el tráfico de esa información.

Información de segunda mano. Es decir, que te enteraste de una fuente conocida o desconocida. Cuando la fuente es conocida, por lo general es por años comprobados de su información, la cual puede ser confiable, no confiable, amarillista, parcial o imparcial. La fuente desconocida, por lo general es anónima y de dudosa procedencia y tiende a ser imparcial y amarillista.

Información de terceros. Es decir, que sin saber la fuente, uno recibe la información de un familiar, amigo, vecino o persona de confianza. Se presume que la persona que lo compartió investigó que lo que nos mandó es real y esa suma de personas de confianza provoca casi por automático el reenviar la información con contactos cercanos que compartirán porque confían en que nosotros verificamos que la información es real. Se recomienda no compartir o reenviar esta información.

Sé que los profesionales en estos temas, podrían proponer una clasificación más objetiva, específica y efectiva. Sin embargo, después de toda la desinformación provocada por cada una de la fuentes que acabo de mencionar, puedo asegurar que depende mucho de nosotros el que la información sea compartida de manera responsable, objetiva y solidaria, porque los intereses de las fuentes pueden distorsionar la información, por lo cual se recomienda contrastar toda la información que tengamos antes de compartir, y si no estamos seguros, no compartir es la mejor opción.

Antes de compartir, verifica el contenido de la información y no te vayas con los títulos de un texto, imagen o video, porque a veces es ideado sólo para tener una visita, sin importarles las consecuencias. El título de mi publicación es amarillista, pero espero se compense con el contenido que lo comparto de la manera más objetiva posible.

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