En la actualidad, todo es oferta - demanda. Hoy todo tiene un precio, aunque su valor sea incalculable. El valor es cada menos cuando el precio es mayor. Debería ser más importante el valor que el precio, pero no habría manera de discriminar y eso a muchos no les conviene.
Muchos mencionan que los valores están desapareciendo, como si los valores fueran externos. Muchos piensan que las normas son sinónimo de valores, pero no es así. El valor de una persona es mayor a ello. La norma es el límite para aquellos que tienen menos valor. Quienes sabe cuánto valen, no necesitan hacer daño a los demás, no necesita robar al prójimo eso que ya tiene.
La dignidad es algo que tiene precio hoy en día. La dignidad es casi inexistente para muchas personas porque el hambre, las deudas, el pensar que tener es sinónimo de apoderar, de recuperar, de exigir, como los hombres hemos hecho en los últimos siglos, y que hoy mujeres quieren utilizar el mismo método lo que alimenta la violencia que el machismo a comenzado a producir.
La dignidad, como muchos otros valores, aunque es resultado del entorno que le rodea, es una construcción propia de sí mismo y del interés de que quienes le rodeen aprendan a desarrollarla. La dignidad hoy es muy despreciada, porque se piensa limita a las personas, cuando es todo lo contrario, porque si una persona es digna, es libre, y si es libre, es responsable.
La responsabilidad es algo que tiene precio, cuando en realidad debería ser considerado como un gran valor. Hoy responsable es quien cumple, mas no el que propone. Desafortunadamente el que propone es el que tiene poder, eso que alimenta la violencia. El poder debería ser erradicado, por la responsabilidad, la empatía, la dignidad. Vendería todo menos mis valores.
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