7 de septiembre de 2018

7 de septiembre: Sólo fue el principio

En el 2017 nos enfrentamos a muchos fenómenos naturales, entre ellos, los sismos o terremotos. En el mes de septiembre del año pasado, fuimos testigo, y algunos vivieron la experiencia, de la capacidad que tiene la naturaleza de mandar y redirigir la existencia de todos los seres vivos y no vivos, incluyendo al humano. ¡Sí, no somos invencibles como pensamos!

Cada vez estamos más informados de los fenómenos naturales que suceden en el mundo gracias al internet, sin embargo, eso no ha logrado que tengamos consciencia de los fenómenos naturales en el mundo. En algunos lugares sufren, mientras en otros hay expectantes. Como lo mencioné en alguna entrada anterior, seguimos aun con la influencia de la televisión, donde la necesidad de ver y escuchar sin hacer nada, es del gusto de la mayoría con acceso a internet. ¿No me crees? ¿Cuántos en sus casa pagan Netflix?

Por muchos años vimos documentales o reseñas de fenómenos naturales. Hablando de México, vemos en videos antíguos cómo los huracanes y los sismos son los que más han golpeado a la población. Pero, los que estamos lejos de la costa, eso se queda sólo en nuestra imaginación, al igual de quienes viven en zonas no sísmicas; y esto cambia cuando se vive, se experimenta. A muchos nos tocó el 2017.

¿Qué ha pasado a un año de uno de los sismos más destructivos del siglo en México? Nada.

Seguimos preguntándonos: ¿Donde quedó el apoyo económico para los damnificados? ¿Donde está la propuesta de desarrollo para Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos y Guerrero como zona sísmica? ¿La ayuda aun fluye o se ha terminado?

Desafortunadamente, cuando el sismo se presenta en provincia, fuera de la capital, no se le da la proyección mediática para mantener el ánimo de ayuda. Muchas personas después de un año, siguen durmiendo a la intemperie porque aun no tienen los recursos para derrumbar sus casas dañadas, quitar los escombros y reconstruir parcial o totalmente sus viviendas. Pocos o nadie lo sabe porque, ya no es noticia. Hoy es más importante hablar de los logros oficiales del país, aunque distan de la realidad y se gasten millones en publicidad que le servirían a muchas familias hoy aun en crisis por el sismo de hace un año.

Fue triste ver cómo, durante el reparto de despensas ilícitas en tiempos electorales, algunas iban marcadas como se propuso en redes sociales para distinguir productos donados y aquellos aportados por el estado. Da coraje y eso justifica cómo muchos ciudadanos preferían llevar la ayuda directamente, a pesar de ser amedrentados por la fuerza pública para obligarlos a llevar todo lo recolectado a bodegas del gobierno.

Seguimos sin saber dónde quedó el dinero donado por muchas personas, organizaciones y estados del todo el mundo. Y lo que anunciaron como apoyo, no fue una ayuda, sino un crédito, lo que a largo plazo perjudicará al damnificado.

Un año de omisiones. Un año de impunidad. Un año de negligencia. Un año del sismo que sólo anunciaba el principio del fin de la paciencia ciudadana ante gobiernos incompetentes.

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