Para: Quien no corresponda
De: Reincidente
¡Cómo ha pasado el tiempo! ¿Recuerdas cuando platicábamos? ¿Recuerdas las ocasiones donde no había tema y salía uno de la nada? ¿Recuerdas? Quizá no pero yo sí. Eran tiempos tan distintos, y no me refiero a la época, sino la velocidad con que el sol recorría su trayecto como si quisiera recobrar nuestra atención o por lo menos la mía. Aquellos tiempos fugaces siguen siendo tan importantes, para mí, y tras convencerme que aquello era un sueño hasta que acepté fue real y que no por revivirlo regresarías, me atrevo a escribirte esta carta.
La última vez que nos vimos, fue la más triste de todas mis noches. Por primera vez sentí eso que no sé qué es, pero me hizo pensar que nunca jamás en la vida te volvería a ver. En lugar de aceptarlo comencé un juego, ese que se llama "Esperanza" aunque yo le llamé "Venganza".
Venganza tuya por no querer saber de mí y darme cuenta de mi culpa y justificarte y odiarte e idealizarte y creer que aun te quería cuando sentía odio, ese odio que me enojaba y me hacía molestar contigo lo que me hacía querer buscarte y sin encontrarte no tener más remedio que agredirme hasta que alguien se apiadaba de mí al escuchar mis reproches ignorando su cariño, haciéndole daño al recordarte.
Al ver que la historia se repetía porque se alejaban y al buscar que alguien me salvara de ese dolor, ese distractor que no duraba mucho al darse cuenta la otra, me dejaban solo y seguía culpándote por ser el fantasma, ese que sin estar allí no me permite aun encontrar un cariño que ignoraba por tu culpa, culpa que me hace sentir y necesito compensar a tal grado de querer complacer en todo y saber después que se aprovechaban de mí, como seguramente tú lo hiciste, porque ya habías tomado una decisión y no me daba cuenta, mejor dicho, no me quería dar cuenta.
No me quería dar cuenta que te imaginé, te imaginé desde el principio, te imaginé y veía muchas cosas que no tenías y si las tenías las amplificaba sin saber que eso que creí tenías era lo que necesitaba y al tenerlas tenías la obligación de estar a mi lado para ser feliz, felices los dos como decían las canciones, canciones aquellas que buscaba y te regalaba y nunca escuchabas porque no eran de tu gusto, porque nunca fue de tu gusto, como nunca lo fui y no me decías hasta que te preguntaba y respondías que estaba loco, y sí, te decía que estaba loco de amor por ti y no lo entendías y no lo reconocías que el querer estar junto a ti era mi manera de demostrarlo y esperaba solo un poco de reciprocidad cuando eras mi mundo y esperaba ser yo el tuyo pero no lo valorabas y ahora es más que evidente que nunca lo fui porque te has ido.
Siento miedo como el que veía en tus ojos en las últimas ocasiones que te buscaba en la escuela o en el trabajo y te rogaba hasta el autobus, hasta tu casa, hasta en la llamada al celular hasta que se apagaba, se apagaba la luz de tu cuarto, se apagaba mi alma y caminaba hasta mi casa con un dolor profundo que no puedo describir y que no entenderías a menos que lo vivas, por lo que te deseo, lo hagas para que me entiendas y entonces regreses y me des la razón y regreses para entenderme, comprenderme, quererme y no para que me digas egoísta cuando sabes no es cierto porque lo que hago es por y para ti todo el tiempo y no comprendo cómo es que no lo puedes ver, no lo puedes sentir como yo que he sacrificado tanto por ti.
Un día me dijiste: "Ponte en mi lugar" y te respondía que primero te pusieras en el mío pero cómo lo iba a hacer si tú no lo hacías antes lo que me decía que querías buscar ventaja de ello y ¿Crees que soy tonto? Ya me lo habían hecho y no me voy a dejar porque no creas que lo que he aprendido no lo voy a utilizar. Si piensas que soy un tonto quiero que sepas que no es cierto, nunca lograste tu cometido y ahora me doy cuenta que me salvé de ti y ahora que seguramente tienes a alguien más y que seguramente me comparas, te diré que espero te vaya igual o peor que a mí para que te acuerdes de tus equivocaciones y me busques, aunque quizá, para entonces sea demasiado tarde.
Me despido y espero con los años sepas y aprendas con tus errores lo que hiciste, me hiciste.
Atte: Reincidente
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Hola. Se que al leer las primeras líneas y darte cuenta que fue la carta que me mandaste, busques mi respuesta en alguna parte. Antes de que leas mi respuesta que inicia en estas líneas, te invito leas lo anterior y te digas si eres tú. Si lo niegas, aunque leas el resto de la carta, no tendrá sentido. Si te das cuenta que eres tú, quizá haya esa esperanza que yo tenía, pero no comparto en nada con lo que describe tu esperanza.
Así que antes de leer el siguiente párrafo te invito a que leas tu carta la cual cambié tu nombre a reincidente porque se han perdido últimamente muchas cartas y si cae en manos equivocadas no sepa quién eres.
¿Leíste la carta? ¿Qué piensas? ¿Te has dado cuenta de algo? Si quieres mandar tu respuesta, algún día la leeré pero te aviso que no habrá respuesta. Lo siguiente serán mis últimas palabras.
Sabes que fuimos amigos y eres, hasta donde te conocía, una gran persona. En ese entonces éramos muy jóvenes y cuando te conocí pensé que algún día me gustaría ser más que tu amistad pero, bueno, lo que pasamos me desmotivó al grado de tenerte miedo.
Primero, la carta la dejaste en al casa de mis papás. Ellos han muerto y esa casa se quedó para mí. No me busques allí porque no vivo más en ese lugar. Visito la casa para darle mantenimiento y tu carta la estoy respondiendo hasta ahora porque la primera vez que la leí, no sabía qué responderte. La guarde en un cajón de un mueble del que algún día fue mi cuarto, cuarto que tiene un poco de nuestra historia. ¿Lo recuerdas? ¿Sí? Éramos felices.
Cuando la leí, lloré. Lloré porque creí que te hice daño. En ese instante iba a buscarte pero algo me decía que no lo hiciera, algo, esa vocesita que venía desde mi cabeza e ignoraba pero en ese entonces hice caso. Me arrepentí por un tiempo, hasta que nos reencontramos y me comenzaste a agredir. Ya recuerdo porque la puse en un cajón.
De eso han pasado 25 años. ¿Muchos años verdad? Cuando vine a escombrar la casa, muy sucia por cierto porque mis papás murieron el año siguiente que me escribiste tu carta. ¿Recuerdas el día del reencuentro? Quería que me acompañaras al entierro de mis padres, pero sólo recibí reclamos y mi tristeza la interpretaste como arrepentimiento y no me perdonaste, cuando no tenía culpa y cuando más te necesitaba.
Fueron años difíciles. Desde entonces mis tíos me sacaron de aquí porque lloraba todo tiempo, no aceptaba la partida de mis papás y pensé por un instante que era el karma por el mal que te hice. Me sentía con tanta soledad que quise matarme. ¿Supiste algo? ¡Salió en las noticias! Pensé que sí, pero no apareciste. Me fui de aquí aun pensando que fui la culpable de todo lo que me estaba pasando.
Llegué a la casa de mis tíos y muchas cosas comenzaron a cambiar. Allí, en la universidad, esa a la que no iba a ir por tus celos, encontré al padre de mis hijas, tuve 3 y son los seres más hermosos del mundo. No aceptaba que tuviera tanta fortuna después del daño que creí había hecho. Así que mi matrimonio fracasó pero no nos divorciamos, simplemente la vida de nuevo se las cobró y mi esposo y mis tres hijas murieron en un accidente y fui la única que sobrevivió y estoy escribiéndote esta carta para que te enteres. Creo que ahora te entiendo y tenías razón.
No lo sabes, pero después del accidente, fueron 5 años de sufrimiento. En esos momentos regresé a la casa de mis tíos que no había disfrutado porque apenas entré a la universidad me casé y me fui a vivir con el papá de mis hijas. Al regresar mis tíos estaban muy enfermos, los cuidé en estos últimos años. Sus hijos vendieron la casa de mis tíos así que tuve que buscar un trabajo, difícil de encontrar por cierto a mis 43 años, pero encontré uno con paga suficiente para rentar un cuarto y volver a empezar.
Acabo de regresar a la casa de mis papás, aun no para vivir, quizá la rente para tener un poco de ingreso. En la limpieza me encontré con tu carta. ¿Sabes? ¿Con el paso de los años las palabras suenan y se siente diferentes? Leí tu carta 25 años después y, sabes, no sentí culpa, al contrario, me sentí tranquila porque, después de tantas pérdidas veo las cosas muy diferentes. Ahora entiendo muchas otras cosas que, cuando éramos más jóvenes, no pasaban por mi mente y todo lo que me deseas, hoy, te lo agradezco porque de no haberlas vivido no entendería muchas cosas, una de ellas, es a ti y hoy me siento más feliz por haberme alejado de ti.
No tenía planeado escribirte esta carta, pero fui a donde recuerdo vivías pero la casa estaba en ruinas. Pregunté con la de la tienda de la esquina que me reconoció de inmediato, era una amiga en común de la preparatoria. Después de saludarnos y platicar un rato, me dijo: "Ya sé a quien vienes a buscar". Le respondí que sí y me dio una dirección. Al leerla supe que tenía que escribirte esto.
Cuando lo leas espero te des cuenta que siempre te quise, pero por lo que me contaron, nunca cambiaste, seguiste siendo violento y eso hizo que te tenga que visitar en este lugar, un cementerio, donde te pido no me busques, vete, te pido disculpas y si en este momento hicieras lo mismo, te disculpo para que puedas descansar en paz como lo estoy haciendo aun en vida ahora que regreso a casa y comienzo de nuevo, una nueva vida al saber que nunca tuve la culpa.
Atte: Quien no corresponda.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.