10 de noviembre de 2017

Querer no es poder

Han pasado tantos temas por mi mente, tan buenos que se necesita publicar o hacer un video o simplemente hacer un enunciado y publicarlo en mi Twitter. Sin embargo, no lo hago por: mala memoria y/o por falta de ganas para desarrollarlo. ¿Si es sólo escribirlo, no? ¿Vienen los pretextos? ¿Será flojera?

Es complicado hablar hoy en día sobre por qué no se quiere hacer algo, porque comienzan las críticas y comparaciones, como si todo lo que uno saca por la boca, lápiz o lo que sea que permita emitir y trasmitir un mensaje: Suene a pretexto. ¿Será que la vida es simple y no lo veo así? ¿Será que en realidad el quejarme es malo? ¿Será que tiendo al fracaso por ello? No lo sé, pero hay días que no quiero hacer nada y no sé por qué.

La depresión es una explicación para ello, sin embargo no se le ha dado la importancia que debiera. ¿Por qué? Porque los intereses son efímeros y muy importantes por ser sustituibles. Si es algo que no durará mucho: ¿Por qué le doy tanta importancia? ¿Por qué deseo tenerlo? ¿La vida es desechable? ¿Debería ver así el mundo?

He escuchado a muchas personas, y estamos en una contradicción constante donde se busca lo inmediato pero que dure mucho tiempo, y si se abandona no pasa nada, pero si otro lo abandona comienza la crítica.

Hoy somos observadores y juzgar es una constante. ¿Qué está provocando esto? Sonará de nuevo a pretexto pero es por el entorno social en el que estamos.

Me recuerda a la ocasión donde una mujer que me quería convencer en leer la biblia. Dentro de uno de sus argumentos, el que llamó mi atención, es el peligro de extinción de la "Autoridad". La autoridad, para muchas personas, es un estatus que sigue siendo muy importante y que tiene muchas formas de verse, pero, la que más ha resaltado es la rebelión a la autoridad. ¿Para qué rebelarse a la autoridad? Porque cada vez la autoridad no lo es y ha caído en autoritarismo, ese que provoca movimiento y no del todo propositivo.

En el mundo, los que tienen poder ya no lo buscan, lo quieren mantener, y al no permitir que otras personas lo experimenten, tarde que temprano el otro buscará algo alternativo para llegar a eso que es tan valioso como el oro, como el diamante: el poder. 

Otra experiencia que me permitió ver cómo nuestra imaginación colectiva contaminada con el autoritarismo, da poder a alguien por un objeto, un discurso o vestimenta; y así como se le asignó ese poder, es fácil de quitar. Entonces ¿Por qué no hacemos eso simplemente y ya? No, porque alguien nos metió la idea de que, para quitarle el poder a alguien es quitárselo como si fuera un objeto, cuando en realidad proviene de una gran subjetividad; por lo tanto el querer quitarle eso al otro es lo más importante sin darse cuenta que el competir le da más poder en lugar de quitárselo. La competencia es una trampa.

La vida es fácil, pero la vida se toma muy en serio, y quienes defienden la vida fácil, lo hacen con una pasividad que al despertar aparece una gran agresividad contenida y los medios, al verle sin control, lo encaminan a donde se le quiere: "Luchar contra el poder". 

Si no se puede pasamos a la espada que mata lentamente que es el "querer", sinónimo de constancia, de ganas, de lucha, de disciplina, etc. entonces se arma la frase "querer es poder", y aquí nos encontramos con una construcción sencilla y compleja que hace a la persona entrar a una especie de hoyo negro, de remolino del que su intensidad nos acomoda en tres zonas básicas: a) Confort, b) Crisis y c) Muerte.

¿Donde está la felicidad? ¿Dónde está la tranquilidad? ¿Donde está el bienestar? Cuando uno las menciona, los demás atacan y quieren tomarte para sacarte de alguna de esas zonas hasta que les dices que no.

Una de las más mencionadas es la zona de confort y todos quieren sacarte de allí tras un gran diagnóstico y la cura por excelencia: "Sal de tu zona de Confort" y mágicamente la situación "debería" de cambiar.

Cuando estás en crisis te dicen que es sinónimo de cambio y que te beneficia a pesar de las dificultades y que pasará. Todos te animan para aceptar la situación en la que te encuentras, no aportan herramientas, echan muchas porras. Se agradecen, pero no hacen falta porque te recuerdan lo que haces y el escucharlo tantas veces, se interpreta como si lo hecho no fuera suficiente.

Cuando hablamos de la muerte, los demás intentan arrastrarte en una zona de confort de la cual no estarán de acuerdo pronto. La queja constante suele ser etiquetada como una conducta de víctima, provocando aislamiento de la persona en un estado complicado y de los demás al darse por vencidos o no querer contaminarse de lo que le pase al otro como si fuera una enfermedad, una bacteria, un virus; sumando que la vida te tiene ocupado, y regresarás cuando la persona encuentre la solución o para despedirte tras su muerte.

La muerte amenaza, causa crisis y es buen síntoma porque se acerca el cambio pronto y la historia es un remolino con caminos de laberinto del que no sabes cuándo va a parar o terminar. En realidad sí: Cuando ese problema muera o la persona decida hacer algo similar cognitiva, emocional o físicamente.

Afortunados los que salen de ese remolino y para ello hay que perder el miedo de soltarlo y descubrir a dónde te lanzará. Ese "Dónde" que no sabes si morirás o vivirás tras el golpe, fracturas, raspones, etc. y tengas que aprender a sobrevivir a un nuevo mundo con personas y pensamientos distintos; y aprender lo suficiente antes del próximo remolino.

Lo difícil es lo de menos. Lo de menos es que sea difícil. Querer no es poder porque a veces no se tienen  las herramientas para hacerlo, y aunque se tengan, a veces no se quiere utilizarlas para poder, porque el poder causa mucho daño.

Caemos entonces a lo básico: decisiones.

Las primeras decisiones caen en quién hacer caso y a quién no entre los que se incluye a las personas que nos rodean y las personas que tenemos en nuestra mente. Si logramos identificarlas, estamos del otro lado, si no, seguiremos en el remolino hasta que la realidad contradiga a una de esas personas y decidamos qué hacer y a dónde ir, decidiendo o por resbalar nuestra mano con el que nos aferramos al problema, accidentalemten.

Querer no es poder.

Es lo que pienso... ¿Tú qué piensas?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Espero regreses pronto.

Almacadabra: Día de Muertos 01