Es momento de dejar atrás el 2013. A veces los años, buenos o malos, se vuelven fantasmas para toda la vida y a veces pueden ser motivadores, pero en otras muchas veces pueden ser una gran carga. Espero no sea una carga, y si lo es, ojalá pueda quitarme ese peso como lo hago cuando me quito una mochila, aunque no he encontrado la fórmula para hacerlo.
Creo que como persona soy muy complejo, y además eso me molestaba, aunque pensándolo bien aun me molesta porque me ha dificultado tener muchas cosas pero sobre todo estar donde quiero estar en cuanto a interacción con otras personas.
Este 2014 quisiera fuera diferente. Pero es cierto que el querer no garantiza que lo que viene sea de esa manera, porque no todo depende de mí.
Espero hacer cosas diferentes este año que acaba empezar, con el único fin de ser diferente, de conocer a personas diferentes y vivir situaciones diferentes. Me gustaría documentarlo pero no sé si tenga el tiempo, la paciencia y la constancia que para ello se necesita, pero lo intentaré todos los días, como ahora en que me eché ánimos para escribir.
Constancia es la palabra clave en estos párrafos y es lo que menos he tenido en mi vida. Es difícil aceptarlo, pero es cierto y quizá sea la clave para no lograr todo lo que me propuse y por lo cual hoy me obstaculiza comprometerme en objetivos que quiero, pero sobre todo necesito.
Necesidad es algo que debería de priorizar en lo que llevo de vida, sobre todo en mi persona porque hasta hace unos meses, por no decir años, mi prioridad eran las demás personas, desde lo que querían, hasta los supuestos pensamientos hacia mi persona.
Pensamientos sería lo siguiente en pulir, el pensamiento ha sido mi mayor virtud pero mi peor arma porque tiene un doble filo que a veces me ataca. El pensamiento es uno de mis pilares para seguir vivo y por ello es que me dedicaré a estudiarlo más a fondo y por lo cual quise estudiar Psicología. Pero es cierto, con la pena para algunos quienes dicen que casi es un pecado lo que voy a escribir, pero es la razón más importante por la que todos los días voy con ánimo al edificio San Jerónimo donde se encuentra la Facultad de Psicología de la BUAP y que me costó ser rechazado en dos ocasiones para sentirme parte de ella: Estudio Psicología para conocerme más.
Conocer es la parte medular, creo yo, de la existencia o eso es lo que creo a mis 27 años. Quizá en algunos años cuando lea esta publicación crea algo diferente, pero algo que me ha limitado por mis propios miedos ha sido aventurarme a nuevas experiencias que me permitan conocer más, y si hoy me preguntas, sé menos de lo que conozco.
Experiencias son las que pretendo plasmar cada vez que se pueda en este blog, escribiéndolo, que es una de las tantas formas de expresar lo que se piensa, lo que pienso, para cubrir una de mis necesidades creadas: escribir. Quizá sin saberlo hacer del todo y que espero pueda lograrlo algún día, algún día, pero eso dependerá de mi constancia, palabra clave con la que inicié esta entrada en este blog para iniciar este 2014.
"Constancia me suena a demostrar que las cosas existen. Creo que si para mí existen y para los que quieran creer que también exista, sería lo más importante, porque alimentarían mi locura, esa que espero nunca alla cura".
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