17 de octubre de 2012

La acción del futuro depende del pasado en el presente

Hay ocasiones donde uno sabe que nuestros actos, pueden tener consecuencias, éstas últimas, no terminan por ser reconocidas, cuando aparentemente no se presentan, y peor aun, creemos que ya pasaron y nunca regresarán. ¿Es verdad que uno paga lo que debe? ¿Qué tan cierto es que uno cosecha lo que siembra?

Lo cierto es que de alguna u otra forma, toda acción que llegamos a generar en esta vida, llega a tener consecuencias, a la larga, a uno mismo o a quienes nos rodean. Es importante tenerlo en cuenta porque a veces vamos por la vida diciendo lo que creemos solucionará nuestras dificultades, sin tener en cuenta que ésta acción, aparentemente insignificante, tendrá una reacción positiva y negativa, pero muchas veces lo negamos o peor aun, decimos que es imposible porque no era la intensión de que el resultado fuera negativo. ¿Será verdad que la intención es lo que cuenta, independientemente del resultado negativo? ¿Qué tan válido es decir que lo importante es que todo saliera bien para mí, sin importar que el dañado sea otro?

Es cierto que hay cosas que hacemos sin querer. También es cierto que la falta de experiencia no nos permite ver más allá de la situación para prever las consecuencias, sin embargo, sí podemos asumir las consecuencias, e intentar enmendarlo. 

El reconocerlo es un primer paso, pero no lo más importante. Lo más importante es tomar ese aprendizaje como base para no caer en el mismo error, y si uno cae, entonces saber qué hacer para asumir con responsabilidad las consecuencias.

Qué difícil es ver hacia el futuro, y saber lo que nos espera y prepararnos para enfrentarlo; más complicado es verlo y no quererlo ver, aunque sepamos el daño que ocasionará por mantener la calma en el presente; y mucho más complejo actuar en el presente sin importarnos el devenir de los tiempos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Espero regreses pronto.

Almacadabra: Día de Muertos 01