Es impresionante saber que todo lo que tenemos, en realidad no es nuestro, pero con tal de mantenerlo, nosotros nos convertimos en parte del otro para estar acompañados. La necesidad de no estar solos, o más aun, de no ser abandonados nos permite preguntarnos ¿Qué tanto miedo da la soledad? ¿Es necesario tener a alguien para que te haga sentir acompañado? ¿Realmente al quedarse uno solo, vive en la soledad?
Esto no lo sé realmente, pero a veces creemos que es así. Si la otra persona no nos frecuenta, es signo de que algo está pasando. Si una persona no quiere estar a nuestro lado, pareciera que es por una razón tan importante y suficiente, que llegamos a sentirnos culpables o hacemos sentir al otro culpable por ello. La incertidumbre por encontrar aquello que uno hizo o dejó de hacer para intentar solucionar el problema que me hace de nuevo preguntar ¿Cuál es el problema? ¿La distancia con la otra persona es el problema o el problema es lo que me hace sentir el hecho de que la otra persona ya no está cerca?
La idea de tener a las personas que te ayuden a sobrevivir en esta vida, donde el individualismo es cada vez más marcado, donde nos estamos acostumbrando a recibir sin la necesidad de dar, y a veces no darnos cuenta porque la costumbre comienza a cegarnos gracias a estar en una zona de confort, nos hace estar más vulnerables a llegar a un punto medio, al momento de notar que una persona que estaba allí, se aleja, te deja con una sensación de soledad.
Aquí dependerá de qué tan significativa era aquella persona o en el peor de los casos, qué tan servicial era en tu vida. De una u otra forma, uno durante la vida llega a encontrarse en este dilema de si hacer algo para que se mantenga la cercanía o dejar que la vida fluya y esperar a conocer a otra persona que intente tomar su lugar ¿Realmente somos sustituibles? ¿Qué tan cierto es que "un clavo saca otro clavo"?
En realidad eso es, desde mi muy particular e ignorante punto de vista, imposible por el sólo y único hecho de que cada uno de nosotros es único e irrepetible, con la gran virtud para algunos, pero muchos más como defecto para otros, que "Somos cambiantes".
Recuerdo frases de antología, sobre todo en épocas de mi adolescencia, al terminar un ciclo como lo puede ser la secundaria o la preparatoria, donde escuchaba decir "nunca cambies", sin embargo, al pasar los años, esto llega a tornarse un poco muy complicado. Sin embargo esto llega a ser rescatable, siempre y cuando uno quiera y tome la decisión de hacerlo, y lo cual nos hace ser únicos e irrepetibles: "La esencia".
Esta esencia es la clave de todo, y a veces creemos que cuando alguien cambia, lo hace en este punto, cuando realmente es la conducta la que cambia, esa que refleja nuestras virtudes, pero en muchas ocasiones cubre nuestros defectos.
¿A qué quiero llegar con esto? Las personas son parte importante en la vida de otra persona, sin embargo, estamos en una época donde pocos están allí para dar más que para recibir. Y de estos, muchos no daban nada antes, hasta que supieron que valía la pena, y dan algo con el fin principal de que aquello que quieren, no se vaya. Suena feo, pero es algo que hemos aprendido desde nuestro contexto capitalista, y que desgraciadamente lo hemos trasladado a las relaciones interpersonales.
El estar solos, no es estar solos realmente, estamos con nosotros mismos. Lo ideal sería estar con nosotros mismos e invitar al de junto a unirse al grupo. El compartir es algo tan sencillo y complejo a la vez, por una de las razones que mueven a las personas: "el interés" y eso dependerá no sólo de uno si no de las dos personas, ya que para que haya correspondencia debe de haber un intercambio de intereses que lo permitan, y eso se los dejo de tarea, porque cada uno tiene los propios. Por ejemplo los míos que se reducen a tener una buena conversación, escuchar las historias de las personas que me dan la oportunidad y confianza de escucharlas; y otras que han de descubrir en cada uno de mis escritos, pero no cabe duda, que la base de todo es no estar solamente acompañado.
El problema no es que exista el problema, sino la creencia de que exista el problema, esa creencia que alimenta nuestras dificultades.
Muchas, si no es que todas, son frases que en conversaciones he escuchado, así que es imposible a veces escribirlas textualmente y más aun citarlas, tengo muy mala memoria.
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