La velocidad de la vida es tan rápida, ¡tan rápida! que a veces no nos damos el tiempo de poner una pausa en nuestra vida porque es más peligroso lo que nos persigue, que aquello que nos espera. ¿Has sentido que la vida se pasa como rayo? ¿Uno voltea hacia atrás y vez tan cercana la niñez ahora que estamos cada vez más viejos? ¿El tiempo lo podemos controlar?
Muchos le tememos al tiempo, porque pareciera que que nos va comiendo vivos, y no es una idea tan errónea pero creo que eso dependerá de cómo utilizamos el tiempo, y no de cómo el tiempo nos utiliza a nosotros, aunque más que nos utilice, más bien sería que nos absorba, y vivir con la frase en mente "No tengo tiempo" intentando divorciarnos o negando su existencia, cuando en realidad vivimos con y por él, y recordemos que uno vive a partir de lo que piensa, aunque este pensamiento sea un engaño.
Ver que el tiempo cambia, dependerá de cómo lo enfrentemos, de cómo lo queramos ver, escuchar, sentir. Quizá para muchos ver algo en cámara lenta o todo lo contrario, como si uno estuviera en una montaña rusa, provoque mucha angustia, y ¡cómo no! si es complicado enfrentarse a lo que viene, que se sumará a lo que ya ha pasado.
No quiero decir que esto es malo, al contrario, si manejáramos mejor el tiempo, entonces aquello que nos persigue, lo transformaríamos en herramientas, en lugar de piedras; serían más aprendizajes, más experiencias, más conocimiento y no más piedras, aquellas con las que tropezamos, y en lugar de superarlas o transformarlas, sólo las cargamos e ignoramos. Piedras, piedras a las que no queremos renunciar porque no queremos ser libres, porque el ser libre conlleva un gran poder y una gran responsabilidad, y ésta última pareciera ser un mensaje de acorralamiento, de obligación, de limitación, de encierro.
Hay que cambiar de perspectiva, desde un enfoque diferente, desde una visión... quizá no optimista, sino sincera y valiente, porque nos movemos afuera, cuando moverse por uno mismo, entre nuestras emociones, nuestros sentidos, nuestros pensamientos, nos harán libres al respetarnos, amarnos, querernos, aceptarnos, al no criticarnos, en fin, saber que tenemos el poder que nos otorga nuestra libertad, para vivir con libertad en un mundo clasificado y encadenado a la efímera idea de libertad condicionada que la mayoría de la sociedad alimenta con algo que buscamos en objetos, inclusive en personas a las que hemos convertido en objetos, para complementarnos, para satisfacer tres cosas que a la larga no nos permitirán ser libres: La conformidad, la comodidad y el confort.
Si veo al horizonte, descubriré lo hermoso del universo... si veo hacia dentro de mí, descubriré el tesoro que el universo me ha dado y he querido guardar... y si logro ver en los ojos de mi par el universo de sus ser, entonces estaremos cambiando el mundo, su mundo, mi mundo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.