14 de mayo de 2012

Cómo sacar lo que tengo en el pensamiento

A veces no es posible entender cómo es que podemos vivir en este mundo tan acelerado con un cúmulo de pensamientos, también muy concurridos, que parece no podemos dejar fluir porque los pendientes, esos que nos impiden dejar de ver el mundo como algo donde tenemos que cumplir y no disfrutar, se vuelve más y más pesado.

A penas, en el transporte público, a lado de una amiga, rumbo a nuestro destino, platicábamos sobre los sueños. Le decía que los sueños, no son tan fáciles de mantener como muchos creemos, haciendo referencia a un tweet que puse hace poco. Donde mencioné que los sueños sí cuestan.

Claro que me dijo que no es cierto, !!!soñar no cuesta nada!!! pero en realidad creo, sí, siempre y cuando nos permitamos trabajar para ver ese sueño materializado, si es así, entonces nos daremos cuenta  de que sí cuesta, y mucho, pero es casi proporcional, si no es que un poquito más, cuando lo vez ya terminado.

¿Un sueño debe terminarse? No lo creo. Hay que alimentarlo, y eso cuesta mucho trabajo. A veces no da tiempo de terminarlo. Es por ello importante y esencial que cuando se quiera hacer algo, se comparta este sueño, se platique y alimente, para que nazca en el otro la motivación para continuar con él. Si uno piensa que los sueños deben ser disfrutados por su creador, se quedará en un solitario intento, de muchos que son alimentados de frustraciones y muy pequeños logros que, de ser sólidos, serán base de lo que algún día se cosechará.

A veces el ritmo que llevamos, nos invita a buscar la inmediatés. Nos es aburrido pensar a largo plazo. Nos desespera tener en nuestras manos algo que haya costado trabajo ganarlo. Le damos valor a lo efímero, más que a aquello que nos pueda dejar algo más que el placer... el buen vivir.

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