Ya ha pasado enero, y nos quedan sólo 11 meses para que termine el 2013. ¿Por qué ver cuánto falta para el final de este año cuando apenas ha comenzado? Porque simplemente me doy cuenta que me he quedado en la expectativa dentro de la misma inercia del 2012 y la verdad es que debo de cambiar, debo de comenzar a trabajar. Me he quedado inerte esperando a que la motivación venga desde afuera, y he dejado de ver que esa motivación debe ser desde dentro de mí.
Cualquiera que ha leído sobre el tema, me diría que esto es obvio, y que debería saberlo al estudiar Psicología. Sin embargo, es difícil cuando a veces pones en el otro la responsabilidad de que a uno lo motiven, digo al otro desde un objeto como dinero; una acción como una palmadita en la espalda; la empatía de otra persona; etc.
A veces cuando no nos queremos hacer responsables de nosotros mismos, necesitamos echarle el paquete a otra persona para que en caso de vivir algo desagradable, no nos sintamos culpables. Y hablo en tercera persona porque aún ahora que escribo esto, no he asumido del todo la responsabilidad en mí. Aun espero que alguien de fuera venga al rescate.
Espero que a partir de ahora "cambie", no "cambien", "cambie". De lo contrario lo único que haría es esperar, ser expectante de lo que pasa a mi alrededor, con la firme esperanza, esa que muere al último, de un cambio en mí. De hacerlo, que quedaré como fiel acompañante de la esperanza, la cual es inmortal, pero yo no.
"La espera es buena para estudiar el terreno, pero no hay nada mejor que trabajar el terreno para observarlo sin espera."
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por comentar. Espero regreses pronto.