26 de enero de 2013

Es imposible dejar de escribir lo que pasa. Y si  dejamos de escribirlo, por lo menos tenemos, muchos, la necesidad de comentarlo. A veces me pregunto ¿Qué pasaría si escribiéramos todos lo que nos pasa, como ejercicio de desahogo? ¿Por qué necesitamos de otra persona para sacar lo que llevamos dentro? ¿Cómo el otro logra la empatía, sin siquiera saberlo? Y si lo sabe. ¿Qué le estamos dando a aquella persona, compartiendo tanta información?

La clave es la confianza. Confianza que a veces no tenemos en nosotros mismos, pero sí logramos verlo en otra persona. ¿Pero cómo se que la otra persona es de "confiar"? ¿Por qué hoy nos puede ser de "confianza" y después nos pueda "traicionar"?

Yo no recuerdo, a la fecha, saber o que me haya enterado, que alguien me haya traicionado. Sin embargo, no porque no lo sepa, quiere decir que no haya sido traicionado. Pero en lo personal, traición se me hace tan subjetivo como decir "malo" o "bueno", es decir, cada quien sabe qué tan grave o no es la acción de otro para considerarlo como traición o una simple acción que el tiempo permitirá olvidar.

La traición es, desde mi muy particular punto de vista, cuando el otro hace algo en contra de los intereses de uno. Así que la responsabilidad recae, más en quien comparte esa información, por ejemplo yo, que aquel lo utiliza en contra. ¿Para ti, que acción considerarías como "traidora"?

Es imposible saber si una traición es menos o más importante que todo lo construido por el tiempo de una relación con otra persona, llámese amigo, novio o algún integrante de la familia. Es imposible porque son cuestiones que no podemos medir. ¿Tú cómo sabes que una traición es grave o no? Si sabías el riesgo ¿Por qué entrar a la boca del lobo una y otra vez?

Hay personas en la vida que parecen estar bien, con una gran confianza. Sin embargo a veces esto puede ser sólo un espejismo. Esas personas a veces se notan con confianza por dos razones generales, pero no únicas. La primea por apariencia y la segunda porque realmente confía en sí mismos. Aún así, eso no garantiza que atraigan la confianza del otro. La confianza no es sólo por azar, sino debe, creo, haber algo significativo que lo provoque y aunque no necesariamente el tiempo sea un factor, también es importante.

A veces cuando te reencuentras con alguien que fue significativo en tu vida, haya sido positiva o negativamente, parece que esa confianza nunca hubiera terminado o cambiado. Aun así, existen diferencias. Y esas diferencias provocarán que se siga o no alimentando la confianza positiva o negativa, la cual, siempre tiende en un hilo por ser significativa de quien o quienes lo experimentan.

"Hay que confiar en uno mismo, pero no por ello garantiza ganar la confianza de otra persona. El hacerlo es casi un arte. Tan frágil, que se puede romper."

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Espero regreses pronto.

Almacadabra: Día de Muertos 01