A veces tengo la sensación de no saber cuál es el objetivo de seguir adelante en una vida que cada vez se torna más complicada, y aunque he mencionado que ver hacia el pasado, no es la mejor idea, lo cierto es que tendemos a hacerlo, porque no hay de otra, es lo que hemos hecho.
Apenas revisando mis mensajes de celular, me di cuenta que, desde que lo compré, no he borrado ningún mensaje. Y con cada uno que he leído, sobre todo de las personas que en su momento eran significativas para mí, y algunas lo siguen siendo, me traen recuerdos y sensaciones, gracias a la emulación de emociones, que si no fueran por esos mensajes de texto, quizá algunas hubiera ya olvidado, o hubiera distorsionado su historia.
¿Con qué quiero llegar con esto? ¿Por qué no puedo dejar de hacer preguntas? Es algo tan simple y complejo a la vez, y es que hoy nos han creado la necesidad de publicar todo lo que nos pasa. Algunos comenzaron, como este blog, compartiéndolo de manera escrita, después fue a través de fotografías, y hoy en día el video es lo que ha tomado más fuerza.
En el formato que sea, el almacenar nuestras memorias en dispositivos electrónicos, nos permiten a veces ser más claros en nuestro recuerdos, tanto que en ocasiones, es increíble pensar que hicimos algo, al pasar los años. ¿Por qué? Porque en la actualidad, gracias a otras experiencias, no nos permitiríamos hacerlo.
Sin embargo ¿No es rico a veces recordar las ocasiones que te rechazaron, te quisieron, te quedaron mal, te difamaron, te hicieron sentir culpable, te hicieron sentir feliz, triste, enojado, en fin, simplemente diferente? ¿Cómo hemos cambiado la interacción frente a frente, confrontando nuestras sensaciones a una comunicación intermediaria como lo es un mensaje de texto, una llamada, un correo electrónico, un inbox, un mensaje en herramientas sociales produciendo pensamientos utópicos de la realidad?
En otra época sería romántico, como alguna vez lo fueron las cartas. Aquellos momentos donde la interpretación era lo principal, y le poníamos nuestro sentir a lo escrito por otra persona, creyendo saber lo que la otra persona sentía en ese momento, aunque en realidad sentimos lo que queríamos que la otra persona quería decir.
Esta interpretación es muy peligrosa, porque a veces nos damos a la idea de una cosa, y cuando nos enfrentamos al hecho real, caemos en la desilusión o en la sorpresa, que era más de lo que nos imaginábamos.
Los sueños son hermosos, motor de nuestra vida, siempre y cuando no dejemos pasar a la Expectativa, cuando toque a nuestra puerta.
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