Hemos visto en las imágenes de muchos video, cómo las personas se arrojaron casi sin pensar a la ayuda de muchas personas tras las consecuencias del sismo del pasado martes. Casi sin pensar, ese es, pienso, una ventaja y una desventaja.
En 1985 tenemos documentos, en su mayoría fotografías y audios, de la gran ayuda por parte de la ciudadanía. También hay videos donde vemos a los comunicadores sin saber qué hacer, y mencionando que todo estaba bien, cuando no era así, y el querer informar impide saber en qué momento decir algo y en qué momento reservarlo, o en el mejor de los casos decirlo de tal manera que, diera certidumbre, calma sin llegar a la indiferencia, y mantener la empatía para mantener las acciones de ayudas. 32 años después al parecer fue igual.
Para que aprendamos a hacer las cosas de manera más eficientes, el ensayo es un buen método, por ello la existencia de los simulacros. Sin embargo, cuando se enfrenta la realidad, el número de ensayos puede ser la diferencia entre hacerlo de manera eficiente o no. Esto suena más a un adiestramiento, pero son acciones que se pretenden sean casi automáticas para mantener nuestro pensamiento alerta ante situaciones extraordinarias.
¿El plausible la ayuda vista en el sismo del martes pasado? Quizá para todos los que nos ven desde otros países pueda interpretarse de manera muy distinta a como los medios nos lo comunica. Es cierto, es importante aplaudir el hecho de vernos ante el mundo que somos solidarios, somo capaces de generar confianza a pesar de la adversidad y transformarla en acciones que ayuden a otras personas. ¿Es así de extraordinaria la acción? ¿Nace de un sentimiento puro? ¿Es algo que tenemos los mexicanos? Sí y no.
Viajemos en el tiempo otra vez, 32 años al pasado exactamente. Recordemos que en ese momento el gobierno no hacía nada, simplemente llegaban y acordonaban la zona. Sí, siempre hacen eso. Claro, para ese entonces ni pensar que se tendrían que rescatar a los sobrevivientes o los cuerpos del derrumbe, no, simplemente se actuó como causa y efecto: "Lugar peligroso, aíslo al resto del lugar peligroso, menos personas en peligro, menos fallecimientos". Lo que hizo la población del entonces Distrito Federal, fue ignorar a la autoridad y comenzó a quitar los escombros, sí, algo como lo que pasó hace unos días, porque no les gustó que las autoridades no tomaran acción. Aquí muchos, hasta la fecha, se han justificado que no tenían experiencia, que eran ignorantes ante los hechos, no existían reglas ni normas para saber qué hacer. Esto lo dicen los medios y seguramente se extendió al resto de los poderes que conforman el país.
Sabiendo esto, regresemos al 2017. Si ya hay un plan de protección civil para estos casos ¿Por qué las personas se desbordaron a ayudar a quitar escombros de manera desorganizada? ¿Estuvo bien o mal? ¿Qué se tuvo que hacer y qué no? Antes de comenzar, no es una crítica a toda la gente que apoyó, al contrario. Si uno ve que las autoridades no llegan, y uno escucha que hay lamentos, gritos, golpes entre los escombros, el querer sacarlos nos lleva a hacer "lo que sea". Y así fue. Además muchas personas comenzaron a observar, tras el susto y después de saberse a salvo, organizar lo que hacía falta. Casualmente esto lo deberían hacer las autoridades, y lo hicieron, de manera tardía, pero lo hicieron. Todos, con muy buena intensión, tenían el mismo objetivo, similares acciones, al punto de ser un excedente.
¿Hubo diferencias de 1985 a los dos sismos del 2017? Veamos y si me faltan, déjalo en los comentarios:
Diferencia 1: 1985 el gobierno no sabía qué hacer. 2017 el gobierno sabía qué hacer pero las personas ya estaban en acción.
Diferencia 2: 1985 la desaprobación al estado era distinta a la del 2017. Este dato va co-relacionado con la desconfianza.
Diferencia 3: 1985 El adiestramiento, protocolos, estrategia, procedimientos, entre más cosas que pueda mencionar, era inexistentes a diferencia del 2017 donde la profesionalización es una realidad en México y en otros países tanto en conocimiento como en herramientas tecnológicas.
Diferencia 4: 1985 La comunicación era escasa, casi nula, a diferencia del 2017.
Diferencia 5: 1985 Nuestras acciones eran alimentadas por la nula información. 2017 nuestras acciones eran alimentadas por el exceso de desinformación.
¿Qué nos falló? ¿Queda en manifiesto la jerarquía simbólica entre poderes políticos, medios de comunicación, entidades federativas? ¿Para qué mantener la atención en un sitio donde hay exceso de de todo e ignoramos donde hay muy poco? ¿El mundo se ha dado cuenta del contraste, la desigualdad en el país como se manifestó en las diferencias de sueldo que impiden llegar a acuerdos en el tratado de libre comercio de Norteamérica? ¿Los políticos no se han dado cuenta que la imagen ya no es suficiente? Y haría más y más preguntas, pero algo queda claro y ha salido del control del estado: La desigualdad no es culpa de todos los mexicanos, sino de unos cuántos que no se han dado cuenta que los informes son cuentos de hadas, de la ciencia ficción que han construido en jerarquía en la administración de este país que cada vez es superado de manera exponencial por la realidad, esa, donde con el pasar de los días, ojalá, muchos nos demos cuenta y compartamos de todo eso que nos demos cuenta para reconstruir, de nuevo, este país, sólo con una gran diferencia: El representante hace lo que el mexicano necesita, no lo que la administración quiere.
¿No mencioné las empresas? Lo haría si esas empresas toman acción como algunas que 1985 que donaron toallas femeninas, agua, alimentos de manera anónima. Y no como hoy donde se promocionan con esas acciones. El no mencionarlas no es excluirlas, al contrario, es para no criticar a las que no apoyan, en su mayoría transnacionales; y otras que sin presumir, grandes o pequeñas, apoyan, y lo seguirán haciendo, muchas de empresas extranjeras que se sienten mexicanos y con este tipo de acciones, refrendan el ser mexicanos. Esas empresas sabrán quiénes son, que afortunadamente no caen en la el juego absurdo mediático como lo hacen algunas para fines distintos.
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