3 de noviembre de 2012

Persona vs Cosa

A veces las cosas materiales tienen un gran peso en la vida de las personas. Las cosas como los reproductores de audio, video, equipos móviles, en fin, cualquier aparato portátil, se convierte casi de manera inevitable en parte de uno. ¿No me crees? Me gustaría saber que sientes cuando llegas a olvidar tu celular, o en el peor de los casos, a perder.

Me refiero que lo material es de esas cosas que van y vienen en la vida, y su valor económico va transformándose con el tiempo, al tener estos aparatos junto a uno, y más cuando estos te salvan de una calificación, una presentación de trabajo, una tarde, noche o madrugada de fiesta, o simplemente una llamada en el momento indicado. Cuando uno comienza a sentirse respaldado por una herramienta, pareciera que las cosas cambian o que esta mantendrá nuestra certidumbre. 

En la vida, creamos herramientas cognitivas para resolver problemas, a la cual recurrimos y adaptamos en dificultades futuras, una aparato portátil tiene una función similar. ¿Por qué? Porque una herramienta no es para siempre. Hoy podemos hacer algo que nos permita obtener lo que necesitamos, pero conforme pasa el tiempo, hay que modificarlo, adaptarlo, transformarlo, recrearlo. Y cuando ya no se puede hacer más, entonces dejarlo ir.

¿Cómo pasé de los aparatos electrónicos a los andamiajes cognitivos? En realidad no me traslade de un lado a otro, sino que estoy describiendo a los dos al mismo tiempo. 

Hoy escucho que algunas personas cambian aparatos portátiles de manera constante. Cambian de modelo al mismo ritmo como salen nuevos. ¿Por qué? En realidad no lo sé, pareciera no logran identificar ya el "valor emocional" y el "valor del dinero". Pareciera que éstas van de la mano, y que uno va a la búsqueda de lo último para encontrar por default lo primero. Quizá funcione, sin embargo este privilegio es sólo para algunos cuántos.

Cuando algo nos cuesta o va a costar, nos preparamos primero de manera emocional para recibir un beneficio económico, para no desperdiciar la oportunidad. Si estamos en necesidad económica, prepararse para no mal gastar lo poco que se consiga en cosas banales. Si tenemos necesidad afectiva, hay que prepararse para ser recíproco y no escéptico al momento de tenerlo. 

Cuando tenemos una necesidad, tendemos a ver primero el "por qué" y no el "cómo". Creemos que, lo que llega a nuestras manos, es nuestro, porque lo adquirimos gracias a las ganas y esfuerzo, más ignoramos el proceso que nos llevó a estar aquí y ahora. Vemos al otro como un objeto, como un trofeo, mas no como una parte del proceso de vida.

Las herramientas nos permiten hacer camino en la vida, y desecharlas cuando estas no nos sirvan. Estas herramientas sumadas, nos dan como resultado la descripción del proceso de cómo es que llegamos a un punto determinado. 

Como vez, a las personas no las menciono, porque no son herramientas. Si las viéramos así, bueno, creo que al final nos quedaríamos tan sólo con el recuerdo de que alguna vez estuvieron allí y que quizá hoy pudieran acompañarnos en esencia.

¿Cómo lograr no ver al otro como algo que satisfaga mis necesidades? Eso dependerá de lo que tus emociones dicten, para reaccionar asertiva y recíprocamente ante el otro. Y quizá cambiar el "Quiero que quieras estar conmigo" o "Quiero estar contigo" por "permíteme acompañarte en esta etapa a la que llamamos vida".

"El imponer... garantiza, el proponer... motiva, el acompañar... " 

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