16 de septiembre de 2012

Creértela o no creértela cuando creo en mí mismo

Es impresionante la palabra "creencia" en la vida de todas las personas. El "creer" o "no creer" se ha vuelto una constante en nuestras vidas, gracias a la información que tenemos, y que pensamos que con ello, tenemos lo necesario para ser aquello que queremos ser con el mínimo esfuerzo, porque todo está a un botón de distancia. ¿No me entiendes? Ni yo puedo entenderme, pero veamos por qué o para qué hago referencia a la automatización de nuestras acciones.

A veces el uso de una máquina, pareciera ser tan importante y sorprendente para muchas personas, cuando en realidad es sólo la acomodación de piezas y acciones para que sirvan como orden a un traductor que permita a la máquina hacer una acción totalmente predecible. Es impresionante ver la reacción de muchas personas ante él o ella, que sabe manejar algo que no es natural, algo que tiene un manual y que con un poquito de dedicación, se puede aprender a usarlo. ¿Qué tiene que ver con la creencia? Paciencia, no sé, pero en algún momento añadiré ese tema.

Hoy vamos a cursos, clases, pedimos que otros hagan nuestros trabajos y pagamos miles de pesos (diría dólares pero estamos en México), porque alguien nos diga cómo hacer ciertas cosas, y al final, cuando vemos la cantidad de procesos que hay que hacer, y no te interesa intrínsecamente, das la vuelta y ves otro rumbo, con la esperanza de encontrar aquello que te permita triunfar. ¿Por qué darle tanta importancia a una herramienta? ¿Qué tiene una computadora que hoy nos permite conseguir comida, a un cuchillo de nuestros antepasados que hacía algo similar? ¿Por qué buscar "con qué soy bueno" afuera, cuando podemos saber "Para qué soy bueno" preguntándonos a nosotros mismos?

Hemos desvirtuado nuestras creencias, y estamos divididos entre la religión, la ciencia y la tecnología. ¿Y dónde quedamos nosotros? No propongo que seamos narcisistas o que nos idolatremos, no, porque eso sería poco funcional. Me refiero a que creamos en aquello que permite que tengamos vida, que permite podamos comunicarnos con otros, aquello que nos permite aprender en esta vida cada vez más compleja, en aquello que nos acompaña desde que nacemos, hasta que morimos, y es "creer en uno mismo", esa es la creencia del siglo XXI que debemos fomentar.

Dejemos de ver la ganancia, la competencia (de competir), la avaricia, la envidia, la idea de "Tener más, vale más". El "creértela" o "no creértela" es responsabilidad de cada uno, con la asertividad y congruencia que como individuo nos vayamos construyendo con la discriminación de la información que nos rodea, y corroborarlo humildemente con el aprecio de los demás, que cuesta muchísimo, muchísimo encontrar, y sobre todas las cosas, mantener; es lo que vale, creo yo, realmente la pena.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por comentar. Espero regreses pronto.

Almacadabra: Día de Muertos 01